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giovedì 3 settembre 2009

HAY UN MILAGRO EN TU BOCA!

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HAY UN MILGARO EN TU BOCA

Por John Osteen



En algún momento de tu vida necesitarás ¡un milagro de Dios! Puede ser para ti o para un miembro de tu familia. ¡Sin dudas ya te habrás encontrado muchas veces en estas circunstancias!

Muchos de los que lean estas líneas estarán en gran necesidad ahora. Necesitan hoy un milagro en sus vidas. ¿Es alguna dolencia o tal vez una temida enfermedad que amenaza sus vidas? ¿Es acaso una montaña de problemas familiares o financieros? ¿Es quizás un hijo descarriado? ¿O alguna fuerza invisible que les llena de temor? ¿Ansían y buscan un milagro?

¡Tengo buenas noticias para ti! Puedes recibir un milagro de Dios porque El es el hacedor de milagros. En la Biblia se mencionan muchos de ellos. Léela y verás a tu Dios. Él dijo en Malaquías: “Porque yo, el Señor, no cambio”. “Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos”. (Hebreos13:8)

Me enseñaron que “el días de los milagros” ya había pasado. Un día, sin embargo, descubrí que nunca hubo “un día de milagros” sino que hay un DIOS DE MILAGROS y ¡Él nunca cambia!

¿Dónde está ese milagro que necesitas tan desesperadamente? ¿Cómo puedes alcanzarlo?

Muchos corren de acá para allá en busca del milagro que tanto necesitan. Van de una persona a otra, con esperanza, buscando, anhelando y esperanzado. Algunos obtienen ayuda, claro está, pues Dios usa vasijas escogidas, pero los que no, quedan decepcionados. ¿Dónde podemos hallar un milagro?

Veamos la palabra de Dios.

“Mas, ¿qué dice? Cerca de ti está la palabra, en tu BOCA y en tu corazón. Ésta es la palabra de fe que predicamos: que si CONFESARES CON TU BOCA que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con l BOCA se confiesa para salvación”, (Romanos10:8-10).


¡EL MILAGRO ESTÁ EN TU BOCA!

Las promesas de Dios son buenas. Ninguna palabra de Dios está desprovista de poder: “así será mi palabra que sale de mi boca, no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que lo envíe”. “Dios cuida de su palabra para cumplirla”. Estas promesas están en tu BOCA. ¡Atrévete a decirlas! ¡Atrévete a confesarlas!

“¿Cuántas veces habrás dicho: “!Yo creo en Dios!?” Pero aún tienes que hacer más que creer en tu corazón. La escritura afirma: ¡CONFIÉSALO CON TU BOCA!

¡La confesión de fe se hace PARA SALVACIÓN! El milagro está allí, en tu lengua, en tu boca. ¿Qué a qué me refiero con esto? A que la promesa de Dios está allí. Dios, que no miente, te ha dado muchas promesas.

El milagro está en TU BOCA. Atrévete a pronunciar en voz alta estas promesas. ¡Dilas a ti mismo! ¡Dilas al demonio! ¡Dilas e la enfermedad! ¡Dilas a la montaña de problemas que tienes! ¡Confiésalas aún viendo que toda la evidencia está en tu contra! ¡Dilas cuando el dolor aún está presente! ¡Dilas cuando te encuentres tan enfermo que casi no puedas pensar coherentemente!

Dios desde lo alto te sonríe. Se deleita en que tú “le traigas a la memoria” su Palabra. El Señor ciertamente hará que sus promesas se conviertan en realidad. ¡Cuando DECIMOS Y CONFESAMOS su Palabra! ¡Él hace que el milagro se realice en nuestras vidas!


¡LA CONFESIÓN SE HACE PARA SALVACIÓN! EL MILAGRO MÁS GRANDE

Estoy pensando en aquel día en que experimenté el milagro más grande de todos: la salvación de mi alma. Estaba extraviado y en pecado. Seguía a la multitud. Seguía al mundo y lo amaba. Era un pecador en camino hacia el infierno. Dios en su misericordia me había salvado la vida dos veces. La primera, cuando era un bebé de pocos meses y me deslicé de los brazos de mi hermana cayendo en un fogón encendido.

Pude haber muerto en las llamas pero Dios tuvo misericordia de mí. La segunda, siendo un adolescente. Nadaba en un río, corriente abajo, cuando me faltaron las fuerzas y me hundí varias veces. Demasiado débil para pedir ayuda a mis compañeros, finalmente me desmayé. Un muchacho que iba sobre un tronco a la mitad del río, y que no sabía que mi cuerpo iba a la deriva, se tiró al agua, y en ese momento dio contra mí empujándome hacia la orilla. Allí, volví en mí. ¡Ah! ¡Cuan bueno y misericordioso es Dios con todos nosotros!

Sin duda, querido lector, Él te ha salvado de perecer en más de una ocasión.

En mi estado de perdición necesitaba un milagro que cambiara mi corazón y salvara mi alma. Una noche, alrededor de la una o dos de la madrugada, cuando regresaba a casa de un club nocturno, mientras atravesaba Forth Worth, Texas, empecé a pensar en Dios, en el infierno, en el cielo y en la eternidad. Dios empezaba a contestar las oraciones de alguien. Sentí la convicción del pecado esa noche, aún cuando no sabía de qué se trataba.

¿Cómo recibí el milagro que necesitaba? Llamé a un amigo mío que era cristiano. Él me explicó que “Dios amó tanto al mundo que dio a su Hijo unigénito para que todo aquél que en Él crea no se pierda, mas tenga vida eterna”. También me dijo: “Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó de su camino, mas el Señor cargó en él (Jesús) el pecado de todos nosotros.”. Mi amigo me habló de la promesa de Dios. Me enseñó donde dice: “Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios. “Todo aquel que invoque el Nombre del Señor será salvo”. “Venid luego, dice el Señor, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve, serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana”. “Cree en el Señor Jesucristo y serás salvo tú y tu casa”.

Yo creí de corazón en estas promesas, pero no podía encontrar el alivio y la paz que anhelaba. ¡Necesitaba un milagro! ¡El milagro estaba en mi boca!

Fui a la iglesia con mi amigo. Atravesé el pasillo con él. Me paré frente a la congregación y ¡ABRÍ MI BOCA Y DEJÉ QUE SALIERA EL MILAGRO! Pronuncié con mi boca lo que Dios dijo en su Palabra. En efecto expresé: “He aceptado a Jesucristo como mi Salvador y él ha salvado mi alma. Confieso que ahora soy un cristiano con la autoridad que me dan sus grandes promesas. Fui lavado de mis pecados con su sangre, Soy un hijo de Dios. Esto es así porque LAS PROMESAS DE DIOS ASÍ LO DICEN”.

¡LA CONFESIÓN DE FE (de las promesas de Dios) SE HACE PARA SALVACIÓN!

Ese día, mi milagro de salvación del pecado se hizo realidad. Jesús me salvó. Pero no lo hizo hasta que abrí la boca y confesé sus promesas como mías.

LA Palabra (promesas de Dios) está cerca de ti en tu BOCA. Si ….. si, si, si tú no solamente crees sino que también CONFIESAS ESTAS PROMESAS CON TU BOCA, te llevarán al milagro que necesitas.

¡El milagro está en tu boca! No lo dejes guardado e inactivo ¡PROCLÁMALO!

¡La SALVACIÓN se alcanza por medio de la confesión de fe!

La salvación no significa únicamente el salvar el alma. Significa integración, sanidad, seguridad, liberación, etc.

Obtén las promesas de Dios relacionadas con tu situación, tómalas en tu corazón y créelas, luego ABRE TU BOCA y confiésalas, y esto te llevará a la LIBERACIÓN, a la SANIDAD, a la SEGURIDAD, a la INTEGRACIÓN DE TU CUERPO, MENTE Y ESPÍRITU.

En otras palabras, puedes recibir otros milagros de la misma manera como alcanzaste el milagro de tu salvación.

En el caso de sanidad u otras necesidades, la evidencia en cuanto a lo que podemos ver o sentir puede no manifestarse de inmediato, pero al continuar confesando estas promesas, sin dudar en tu corazón, surge el milagro brillando para la gloria del nombre de Jesús. Jesús es el hacedor de milagros. Dios es nuestro sanador, y puede obrar cuando confesamos la Palabra de Dios.

La Biblia dice: “Y limitaron al Santo de Israel.” ¡En verdad, podemos LIMITAR A DIOS!

¡Él quiere sanarte! ¡Él desea liberarte! ¡Él anhela hacer en ti un milagro!

Pero si tú no buscas sus promesas y crees en ellas en tu oración y no LAS PROCLAMAS CON TU BOCA, limitas el poder milagroso de Dios.

Es tan fácil correr hacia algún “hombre” que nos pueda auxiliar. No debemos menospreciar esa clase de ayuda, pero podría suceder que algún día no encontráramos a esa persona. Dios quiere que TÚ crezcas en fe. Él quiere que sepas que TÚ eres importante. Él oirá TU voz. PIDE Y RECIBIRÁS, BUSCA Y HALLARÁS, TOCA Y SE TE ABRIRÁ A TI. ¡A ti! ¡Sí, aún a ti! ¡Dios te oirá y te honrará TU CONFESION DE SUS PROMESAS!


LA SANIDAD DE NUESTRA HIJA

Recuerdo cuando nació nuestra hija. Mi esposa es enfermera titulada y pudo darse cuenta inmediatamente que Lisa no era normal. El médico que la asistió en el parto lo sabía y el pediatra lo confirmó más tarde. Nos dijo que Lisa tuco una lesión al nacer, y padecería de algo similar a la perlesía cerebral. LA chiquilla no tenía tono muscular. No tenía reflejos de succión. No pudo levantar la cabeza de la almohada ni una fracción de pulgada, hasta que tuvo 5 meses. Nunca pudo gatear. Lo único que logró hacer fue deslizarse sentada en el suelo.

¡NECESITÁBAMOS UN MILAGRO!

Yo fui durante diecinueve años ministro bautista y sin embargo, sabía muy poco sobre milagros de sanidad. Teníamos muy pocos conocimientos sobre el poder milagroso de Dios. Los libros de mi biblioteca me enseñaban que Dios enviaba las enfermedades para bendecirnos o enseñarnos buenas lecciones. Yo había predicado que debíamos ser muy cuidadosos al orar, y siempre decir: “Si es tu voluntad”.

No estaba bautizado en el espíritu Santo entonces, pero Dios nos ayudó. Cerré la biblioteca y me dediqué, yo solo, día a día, a escudriñar la Palabra de Dios. Leí Los Cuatro Evangelios hasta que empecé a ver a Jesús. De esas páginas surgió ante mis ojos como un hacedor de milagros, poderoso y misericordioso. No era un Jesús bautista, metodista, presbiteriano o católico. Era el HIJO DE DIOS VIVIENTE QUE ES EL MISMO DE AYER, HOY Y POR SIEMPRE.

¡Lo contemplé a Él! ¡Su grandeza, superior a todos los conceptos que pudiéramos tener de él!

¡No lo vi como un Jesús denominacional, sino observé a un Jesús tan grande y tan amoroso capaz de rodear a TODA la humanidad con sus poderosos brazos!

Leímos sus promesas para con nosotros una y otra vez. Nos dimos cuenta que era el diablo el que afligía a nuestra hija, el que quería tenerla inválida, pero también que Dios quería sanarla.

Oramos por ella pero nada parecía suceder. Se notaba igual. ¿Por qué no hacía algo este Jesús maravilloso?

“!Estábamos LIMITANDO AL SANTO DE ISRAEL!

¿Dónde estaba nuestro MILAGRO?

“!Estaba en NUESTRAS BOCAS!

Claro, sabemos que el milagro está en Jesús, pero lo limitamos a EL y a su poder fallamos al no confesarlo y al no mantenernos en su Palabra.

Mi esposa Dodie y yo, pusimos en obra lo que acabamos de aprender. Haciendo lo mejor que pudimos, ABRIMOS NUESTRAS BOCAS Y confesamos la Palabra PARA SALVACIÓN – PARA SANIDAD –.

Esos fueron días tristes y obscuros para nosotros, bautistas en grandes conflictos, pero Dios es tan misericordioso y compasivo.

Hicimos nuestras las promesas y empezamos a proclamarlas todos los días a pesar del estado en que se encontrara nuestra hija. Declarábamos: “!Y por sus llagas ella ha sido sanada!” Le hemos impuesto las manos y sabemos que la Palabra dice “que ella sanará”. ¡Está sanando! Jesús dijo: “LO QUE PIDIERES al Padre en mi Nombre os será hecho.” Confesamos: “¡Jesús lo está haciendo! ¡Jesús lo está haciendo!”

Cuando las personas comentaban que la niña se veía muy mal o nos preguntaban por ella, tratábamos de decirles lo que dios decía y no lo que nuestros ojos veían.

Y pasaron los meses. No se notaba ningún cambio en Lisa. ¿Dónde estaba el milagro? ¿Dónde estaba el milagro?

Se encontraba en nuestras bocas. “El poder de la vida y de la muerte está en la lengua”, dice la Biblia. Nos aferrábamos a las promesas en contra de los síntomas mentirosos, causados por el diablo.

“DIOS VIGILA SU PALABRA PARA CUMPLIRLA”. Dios estaba sonriendo y observando. Jesús estaba cerca.

¡Al quinto mes levantó su cabecita de la cama cuando se encontraba boca abajo! El Dios del Cielo estaba cumpliendo su Palabra. MI esposa sabía que si un bebé no se sienta solo al sétimo mes es una señal de anormalidad. Pasó el quinto y sexto mes. El diablo nos dijo mil veces que la niña nunca se sería normal, pero nosotros teníamos un milagro en nuestras BOCAS y continuaríamos proclamándolo – HASTA ALCANZAR LA LIBERCÓN-.

Estoy seguro que los ángeles que observaban prorrumpieron en un canto de alabanza a Dios por su amor y fidelidad hacia su Palabra. Indudablemente nuestro bendito Jesús sonreía ante nuestro gozo ya que Él había tomado para sí mismo todos nuestros pecados, nuestras enfermedades y nuestros dolores en sui propia carne y en esa forma había comprado nuestra sanidad.

Ese fue el momento del cambio. De allí en adelante Lisa se desarrolló normalmente. Tiene más de doce años al momento de escribir este relato. Recientemente estuvo en el cuadro de honor de su grado escolar. Todo lo que emprende lo hace bien. Es una niña completamente normal.

¡Su pediatra nos dijo que había sido un milagro de Dios!

¡EL MILAGRO ESTABA EN NUESTRAS BOCAS Y AL CONFESARLO SE OBTUVO LA SANIDAD!

No estábamos hablando del poder de la mente. No estamos hablando del control mental sobre la materia, sino que estamos recordándote la Palabra eterna de Dios: “y envió su Palabra y los sanó.”

“Los cielos y la tierra pasarán, pero mis Palabras no pasarán.”

“Su Palabra está por siempre escrita en el Cielo”.

DEBES ENCONTRAR LAS PROMESAS QUE SON PARA TI Y PROGRAMARLAS DIA Y NOCHE. Afírmate en la Palabra de Dios y entonces Él te honrará.

En el caso de Daniel, quien por tres semanas oró por algo específico, Dios le dijo: “Desde el día que me llamaste envié la respuesta, pero Satanás impidió que ella te llegara”. A veces éste es el caso, cuando oras. Continúa confesando la Palabra y vendrá. Si la tienes ya en el corazón, sabes que te llegará.

Si Dios nos sastra instantáneamente cada vez que se lo pedimos, no tendríamos paciencia con los demás. No creceríamos espiritualmente en la fe. Ciertamente tendremos horas obscuras cuando pareciera que estamos solos nosotros. Dios y su Palabra - ¡PERO SI CON AUTORIDAD CONFESAMOS SUS PROMESAS Y PROCLAMAMOS NUESTRO MILAGRO COMO UN HECHO CONSUMADO ES MÁS QUE SUFICIENTE!


UN TUMOR CANCEROSO SANADO

Una maravillosa mujer cristiana que vive en Texas, encontró que el milagro que esperaba estaba en su boca. Lo digo de nuevo, Jesús es el hacedor de milagros, Dios es el sanador pero actuó a medida que declaramos sus promesas. Se confiesa PARA salvación, PARA sanidad y PARA liberación. Si quieres alcanzar sanidad y liberación, entonces toma el camino correcto que te conduzca allí.

ESE CAMINO ES EL DE CONFESAR LAS PROMESAS DE DIOS CREYENDO EN TU CORAZÓN QUE DIOS CUIDA DE SU PALABRA PARA CUMPLIRLA.

Se confiesa para salvación, sanidad y liberación. “Porque muy cerca de ti está la Palabra, en TU BOCA”. La Pregunta es: ¿LA CONFESARÁS para alcanzar TU MILAGRO?

ESTA MUJER CRISTIANA VINO A UNA DE NUESTRAS CRUZADAS. En ese entonces, yo ignoraba la terrible condición física en que se encontraba. Tendía un tumor canceroso. Estaba muy hinchada y sufría dolores intensos desde hacía mucho tiempo. Estaba en tratamiento médico y habían programado ya la operación, sin embargo pidió que la trajeran.

Ella rogó a Dios que por medio de los dones del Espíritu me mostrara su enfermedad, la hiciera crecer en fe y la ayudara a encontrar la sanidad.

Sufría ella terriblemente durante nuestra reunión. Oh, Gracias Dios mío que Jesús puede conmoverse tanto por nuestras enfermedades. Siente una compasión tan grande por los que sufren.

Prediqué y ministré a las personas, llamé a algunas para orar particularmente por ellas. Luego anuncié que habíamos terminado. Esta mujer me cuenta que se sintió desmoralizada porque al parecer no había sido tomada en cuenta. Yo sentí un alerta en mi espíritu. Tuve dudas sobre que fuera el momento propicio para terminar la reunión. Era Jesús susurrando a mi corazón que había a alguien más a quien ayudar. Qué maravilloso es saber que Jesús está siempre presente trabajando, presto a ayudarnos a cooperar con Él. Él dijo que si salíamos a predicar estaría siempre con nosotros. Él está ahora y estaba presente aquel día.

“Siento que no debemos concluir todavía”, dije. “Aquí hay alguien más que necesita ayuda”. Según recuerdo, la llamé al frente. El amado Señor me había comunicado que la mujer tenía un tumor canceroso y que ÉL quería sanarla. Esto hizo crecer la de de ella. Recuerdo que ordené al tumor que se secara y que ese cuerpo fuera sanado. A la mujer le dije que manifestara que: “Por las llagas de Jesús había sido ya sanada”. Le dije que repitiera constantemente. Sé que muchos son sanados instantáneamente, pero ella aparentemente no lo fue. Todavía tenía dolores físicos y también se palpaba el tumor.

¡El milagro saldría de su BOCA!

Había recibido instrucciones del Señor Jesús de informar a la mujer que – REPITIERA Y REPITIERA Y REPITIERA -: “POR SUS LLAGAS FUI SANADA”. “Porque muy cerca de ti está la Palabra, en tu boca”. SI LA CONFESARES, esta confesión será hecha PARA sanidad.

La mujer se fue a su casa animada en espíritu sin imaginarse el sufrimiento que le esperaba. Nos contó que durante los siguiente días pasó las horas más dolorosas de su vida. Parecía estar peor que nunca, pero había aprendido el secreto. Con gran fe y determinación repetía día y noche: ¡POR SUS LLAGAS FUI SANADA! ¡POR SUS LLAGAS FUI SANDA! En su agonía y desesperación, abría la boca para dejar salir el milagro proclamando con autoridad: ¡POR SUS LLAGAS FUI SANADA!

Cuando pienso en ello me imagino que seguramente la confesión de esa humilde y sufrida mujer ¡sonó como un trueno cuando atravesó las nubes y subió a los cielos! Los que allá estaban oían sus palabras ¡POR SUS LLAGAS FUI SANADA! Pasó por las estrellas y ellas se unieron a ese canto que fue posible gracias a los sufrimientos padecidos por el Hijo de Dios - ¡POR SUS LLAGAS FUI SANADA! -. Llegó a las puertas del cielo y los ángeles alzaron un coro de Aleluyas que lo lleno todo. -¡POR SUS LLAGAS FUI SANADA! -. Llegó al TRONO DE GRACIA Y MISERICORDIA – donde está derramada la SANGRE DEL CORDERO – que testifica que “Fue herido por nuestras transgresiones, traspasado por nuestras iniquidades y que ¡POR SUS LLAGAS FUI MOS SANADOS!” ¡Jesús, que es mediador de nuestras confesiones, y Dios, nuestro Padre amoroso, estaban allá cuando salió la promesa de la boca de esta dolorida mujer! ¡Por su confesión de fe en la Palabra de Dios, le fue otorgada la sanidad!

Uno o dos días después la mujer expulsó el tumor canceroso. Lo llevó al médico, que confirmó su malignidad. Perdió peso rápidamente hasta convertirse en una mujer normal. Hoy, después de mucos años, continúa sana y sirviendo a Dios.

Recientemente estuvo en una de nuestras reuniones, haciendo crecer en fe a la congregación, al relatar la historia que acabo de contarles.

Indudablemente, el diablo hubiera querido robar a aquella mujer su milagro, y si sólo hubiera podido cerrarle la boca lo hubiera hecho. Porque él sabía que el milagro estaba allí, en su boca. Pero ella se aferró a la Palabra, en su confesión de fe, y el milagro se hizo realidad.

Tu milagro está en tu BOCA.

Puede no venir hoy, o la próxima semana, o el mes entrante, ¡PERO VENDRÁ!

Mírate en lo más profundo de tu ser completamente libre de enfermedad, sufrimiento y de todo problema. ¡LO ESTÁS! Ahora, haz tuyas las promesas de Dios sin temor, y proclámalas con firmeza día y noche. Cuando alguien te pregunte cómo te sientes, solamente ¡DILE LO QUE DIOS DICE ACERCA DE TI! ¡CUÉNTALE SOBRE LAS PROMESAS DE DIOS! ¡DILE QUE NO TE DEJAS LLEVAR POR LO QUE SIENTES, SIONO POR LO QUE DICE DIOS!


EL PODER DE LAS PALABRAS

¡PALABRAS! ¡PALABRAS! ¡PALABRAS! Hablemos por un momento acerca de las ¡PALABRAS!

Hay millones de palabras en el mundo. Están escritas en libros, `periódicos, y en miles de lugares. Sólo son palabras.

También hay palabras escritas en la Biblia. Miles de ellas en este Libro milagroso. Se ven como las palabras del mundo, se escriben igual; PERO SON DIFERENTES. Jesús dijo: “Las PALABRAS que yo os he hablado son ESPIRITU y son VIDA”. Dios dice que “Sus Palabras son VIDA para todos aquellos que las hallan”. También dice: “PORQUE LA PALABRA DE DIOS ES VIDA Y EFICAZ Y MAS CORTANE QUE TODA ESPADA DE DOS FILOS”.

LA Biblia dice que toda la escritura es “inspirada por Dios”.

Aunque las palabras en la Biblia pueden verse como cualquier otra palabra escrita, hay una diferencia –ES LA PALABRA DE DIOS - Dios HA SOPLADO ALIENTO DE VIDA EN ELLAS. “En el momento en que tomamos estas palabras con “aliento de vida” y las confesamos en fe, se realizan los milagros!

Dios usó palabras para crear este mundo. Se nos dice que Él creó todo con el poder de su palabra. Él creó por medio de las palabras. Él dijo: HÁGASE – Y FUE HECHO -.

¡Las palabras en la boca de Dios son Poderosas! ¡SUS PALABRAS dichas por nuestra boca también son poderosas!

Oseas 14:2 dice: “Llevad con vosotros palabras de súplica, y volved al Señor”.

¿Qué llevarás contigo cuando acudas al Señor para pedirle un milagro? ¿Qué es lo que ËL quiere que tú le traigas?

¡TRÁELE PALABRAS! ¡TRÁELE PALABRAS! ¡TRÁELE PALABRAS DE DIOS! ¡TRÁELE PROMESAS DE DIOS Y CONFIÉSALAS DELANTE DE ÉL!

Dios dice que le “Hagamos recordar”. Él quiere que le TRAIGAMOS A LA MEMORIA sus promesas.

La Biblia dice: “Te has enlazado con las PALABRAS de tu boca”. Dios dice: “Porque por tus PALABRAS serás justificado, y por tus palabras serás condenado”.

El Señor dice: “La muerte y la vida están en poder de la lengua”. Las palabras que tú pronuncias son importantes. Pon las PLABRAS de Dios en tu boca y dilas.

La Biblia dice en Joel: “DIGA el débil; Fuerte soy”. Esta cita os dice que los débiles deben DECIR – DECIR – DECIR. No dice, que ore el débil, sino dice, que los débiles DIGAN.

Para que los débiles puedan obtener ayuda, ¡deben cambiar lo que están DICIENDO! Si los enfermos desean obtener ayuda, ¡deben cambiar lo que están diciendo! Para que los atribulados obtengan ayuda, “deben cambiar lo que están DICIENDO! Reitero nuevamente que los débiles digan día y noche “!Soy fuerte!, El Señor es la fortaleza de mi vida”. Que los enfermos digan: “Por sus llagas hemos sido sanados”. “Ciertamente llevó ÉL MIS enfermedades y sufrió MIS dolores y por sus llagas FUI sanado”. “Sobre los enfermos pondrán manos y sanarán”. Ya me impusieron manos y me estoy recobrando. “El Señor es mi sanador”. “ËL ha quitado toda enfermedad de en medio de mí”. “Bendice alma mía al Señor y no olvides ninguno de tus BENEFICIOS. Él es quien perdona TODAS mis iniquidades y SANA TODAS MIS DOLENCIAS”. Demos gracias a Dios, porque ÉL dijo TODAS. Dilo y tu enfermedad desaparecerá.

Que los ATRIBULADOS digan – CON CONFIANZA-: “Dios es mi refugio y mi fortaleza, UNA AYUDA SIEMPE PRESENTE EN MI ANGUSTIA”. Declara: “!Dios está conmigo!” “!Él es mi ayudador!”. “Si Dios es por mi, ¿quien contra mí?“!Muchas son las aflicciones del justo, pero de todas ellas ME LIBRARÁ EL SEÑOR!”

Que los atormentados por el espíritu de TEMOR también DIGAN. Cambia lo que estás diciendo si quieres obtener victoria. Que los temerosos digan

“El señor es mi Pastor nada me faltará”…Aunque ande por valle de sombra de muerte, NO TEMERÉ MAL ALGUNO, PORQUE TÚ ESTARÁS CONMIGO”. NO TEMO PORQUE TÚ ESTÁS CONMIGO, NO DESMAYO PORQUE TÚ ERES MI DIOS. ¡TÚ ME ESTÁS AYUDANDO! ¡TU ME ESTÁS FORTALECIENDO”! Tú me sustentas con la diestra de tu justicia El Señor es mi luz y mi salvación: ¿de quien temeré? El Señor es la fortaleza de mi vida: ¿de quien he de atemorizarme? Cuando se juntaron contra mi los malignos y mis enemigos vinieron sobre mí, tropezaron y cayeron “.

Que aquellos que se ven perseguidos por el temor digan: “porque no me ha dado Dios espíritu de COBARDÍA, sino de poder, de amor y de dominio propio”. Di: ¡”No tengo espíritu de temor! ¡Tengo al Santo Espíritu de Poder! ¡Tengo al Espíritu de Amor! ¡Tengo el Espíritu de dominio propio!” Dilo a todos. NO hables de tus temores, sino de lo que Dios dice acerca de tu situación. Actúa mientras confiesas y el temor desaparecerá como la bruma está el sol naciente.

¡Que los débiles DIGAN!
¡Que los débiles DIGAN!
¡Que los enfermos DIGAN!
¡Que los temerosos DIGAN!
¡Que los necesitan un milagro DIGAN!

¿Qué dirán estos necesitados? ¿Qué dirás tú? Di ¡LO QUE DIOS DICE! Toma sus promesas y sube a su trono por medio de Cristo Jesús y “Tráele a la memoria sus promesas”. Confiesa que son un hecho ahora.

La epístola de los Hebreos dice: “Porque Él dijo: No te desampararé, ni te dejaré, de manera que podemos decir confiadamente: El Señor es mi ayudador; no temeré lo que me pueda hacer el hombre”.

¡Esta es una escritura maravillosa! Observa que dice: “Porque Él dijo: …DE MANERA QUE PODEMOS DECIR CONFIADAMENTE …”

Dios no nos dio cientos de promesas sólo para que CREYERAMOS EN ELLAS. Nos las dio para que PODEMOS DECIRLAS CON CONFIANZA, EN NUESTRA CONFESIÓN PARA LIBERACIÓN.

Encuentra una de sus promesas que se ajuste a la situación en que te encuentre, créela en tu corazón y luego ¡CON CONFIANZA DILA A TI MISMO, A TUS AMIGOS, A TU FAMILIA Y AL DIABLO! CON SEGURIDAD diles a todos: - esto es lo que Dios, mi Padre, ha dicho – y ¡yo lo creo! ¡ES mío ahora! Sostente en ello y decláralo cuando tengas dolor, problemas, temor, enfermedad y necesidades de cualquier índole.
Jesús es el “Sumo Sacerdote” de nuestra confesión y Él ciertamente velará porque las promesas de Dios se conviertan en una realidad en nuestras vidas.

La Biblia dice en Marcos 11: “Porque de cierto os digo que cualquiera que dijera a este monte: Quítate y échate en el mar, y no dudaré en su corazón, sino creyere que será hecho LO QUE DICE, LO QUE DIGA LE SERÁ HECHO”.

Piensa en ello. SI NO DUDAMOS EN NUESTROS CORAZONES –podemos alcanzar LO QUE DECIMOS-. Si no crees que ´`esta es una ley que funciona, pruébala al revés, que es que la mayoría de las personas hacen de cualquier manera. Creen que están enfermos y que se van a poner peor, y se lo dicen a todo el mundo. Pregúntales y te dirán con toda claridad y convicción: “Estoy enfermo, me duele, probablemente tendré que ir al hospital. Creo que tengo cáncer. Esto va de mal en peor”. Y así siguen y siguen creyéndolo y repitiéndolo ¡HASTA QUE ALCANZAN LO QUE ESTÁN DICIENDO!

Si esta ley se cumple en el sentido inverso, seguramente también se cumplirá en el sentido positivo. Dará resultado cuando ejercitamos. LA FE PARA CONFESAR Y DECIR LAS PROMESAS DE DIOS.

Así que empieza a proclamarlo hoy, No dudas. Cree en tu corazón lo que Dios dijo y dilo constantemente en tu hablar y ALCANZARÁS TODO LO QUE DIGAS.

¿Ves? “Dios cuida de su Palabra para cumplirla”.

Ahora bien, hay tres voces que nos hablan: la primera es la voz del abismo, que clama cuando el cáncer, la enfermedad, la ceguera y los problemas llegan a tu vida, Grita con voz de trueno. “!Estás enfermo!” ¡Te encuentras en problemas! “Estás enfermo! ¡Te encuentras en problemas!, -ésta es una de las voces-. La segunda es la voz de Dios, diciéndonos en su Palabra: “Por sus llagas hemos sido ya sanados”. Él llevó nuestras enfermedades. Él no remidió de la maldición, habiéndose hecho maldición por nosotros. Él llevó en sí mismo nuestros pecados en su cuerpo. MI Dios suplirá todas nuestras necesidades. Los síntomas y la enfermedad dicen una cosa y Dios dice otra, y el punto crucial del asunto es…… La tercera voz que te pregunta: ¿Qué vas a hacer al respecto? ¿Qué postura tomarás? ¿Vas a escuchar y seguir la primera voz y confesar lo que el diablo te ha hecho? o ¿Vas a afirmarte en la Palabra de Dios confesando y creyendo lo que Dios ha dicho? Si así lo haces, di ¡AMEN!

¿Ves? La Biblia nos ha dicho que los débiles digan – no que oren sino que DIGAN-. Que DIGA el débil “fuerte soy”. Eso es lo que Él dice. Que el débil diga. Debe decir algo. Que el enfermo diga: “Estoy sano”. Que el atribulado diga: “He sido liberado”. Que el oprimido por el demonio diga: “Soy libre”. Díganlo con base en la obra santa y maravillosa del Hijo de Dios viviente que derramó su sangre para comprar todo esto para nosotros.

Mira a la infeliz mujer que padecía de flujo de sangre. “Ella dijo algo! La Biblia nos dice que, “Porque decía: Si tocare tan solamente su manto…….” “Porque decía: que si tan solamente lo tocara, será sanada”.

Mira a David enfrentándose a Goliat. Él dijo algo. Él dijo: “El Señor te entregará hoy en mi mano, y yo te venceré”.

Uno de los hallazgos más asombrosos que he hecho en la Biblia es acerca de ¡las palabras!

La mujer siriofenicia que siguió a Jesús era “una despreciable gentil”, Jesús no prestó atención a sus súplicas en ese momento. Él no estaba siendo rudo, sino que estaba acrecentando la fe de ella. Mientras lo seguía, Jesús no le respondió palabra. Los discípulos le dijeron a Jesús: “Despídela, pues da voces detrás de nosotros”, pero la mujer se postró ante Él diciendo: “Señor, mi hija es gravemente atormentada por un demonio”. Esta madre venía en pos de Jesús –clamando ayuda- deseando un milagro para su necesitada hija a quien había dejado en casa. Finalmente, Jesús se volvió y le dijo: “No está bien tomar el pan de los hijos, y echarlo a los perros”. La mujer le contestó: “Sí, Señor, pero aún los perrillos comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos”.

Ahora oigan lo que le dijo Jesús!: “Oh, mujer, grande es tu fe. Por esta palabra, ve; el demonio ha salido de tu hija”. ¡Piensa en esto! – Una mujer pudo decir algo, confesar algo- y un demonio había salido de su hija por las palabras que ella había pronunciado.

Les digo que a causa de lo que decimos, hay un gran número de demonios en hijas, esposos, esposas, niños, hombre y mujeres. En realidad estamos declarando que vamos a vivir para el diablo cuando decimos que no creemos, cuando decimos que no recibimos, cuando decimos que no cederemos, y cuando decimos que vamos a hacer esto, aquello o lo otro, contrario a los preceptos de Dios. Esta forma de hablar abre la puerta al diablo y al poder de las tinieblas. La mujer siriofenicia vino a Jesús adorándole y diciendo. Su hija se encontraba a muchos kilómetros de distancia. Jesús dijo que es tan poderoso lo que decimos, lo que confesamos con nuestras palabras, que por medio de esta confesión la mujer obtuvo la sanidad para su hija.

- Mi hermano. Mi hermana- ¡es importante lo que dices!

La Biblia dice que “si no dudas en tu corazón sino no crees que será hecho lo que dices, lo que digas será hecho. Por tanto, te digo que todo lo que pidas orando, cree que lo recibirás y te vendrá”.

¿Sabes que eres el resultado de lo que has estado diciendo? ¿Lo sabes? Posees en tu cuerpo, en tu mente, en tu ser físico y en tu ser espiritual, lo que has estado diciendo. Si estás débil y derrotado examínate a ti mismo. Eres el producto de lo que has estado diciendo porque has recibido lo que dijiste. Si quieres ser diferente, debes cambiar tu forma de hablar –lo que estás diciendo-.

Si quieres cambiar tu vida, debes cambiar tu forma de hablar, tu confesión. El milagro está en tu boca. No encontrarás a ningún siervo de Dios que te pueda ayudar si persistes en confesar las obras del diablo y de las tinieblas. No encontrarás a ningún siervo de Dios que te pueda ayudar si no confiesas lo que Dios ha dicho en su Palabra.



UN MILAGRO EN LA VIDA DE UN MINISTERIO

¡El milagro que necesitas está en tu BOCA! ¡Confiésalo mientras CREES EN TU CORAZÓN!

Esto me recuerda a un querido y talentoso ministro del Evangelio a quien conozco muy bien. Estaba terriblemente afectado por la artritis. Casi no podía levantarse por las mañanas, cojeaba con dificultad hasta la bañera para tomar un baño en agua caliente y así lograr un poco de alivio. Compraba las aspirinas al por mayor. Su dolor era constante e intenso. Sus rodillas y tobillos estaban tan hinchados que parecían toronjas.

Yo podría seguir y seguir contándoles, pero no encontraría las palabras adecuadas para describir su condición. Amaba a Dios y estaba lleno de su Espíritu. Ansiaba continuar predicando.

Un día, en el avión que se dirigía al lugar donde tenía que predicar, algo sucedió. Dios vivificó en su corazón las palabras de la Escritura: “Por sus llagas HEMOS SIDO SANADOS”: De pronto, durante el vuelo, este hombre CREYÓ EN SU CORAZÓN. Pudo decir en verdad y creyéndolo. ¡ESTOY SANO! ¡POR SUS LLAGAS ESTOY SANO!

Cuando su avió aterrizó, él bajó con dificultad. EL Pastor que le esperaba le preguntó con lástima: “¿Cómo estás?” El Ministro levantó la vista y le dijo: “Ah, estoy sano! El Pastor lo vio como quien ve a alguien que ha perdido la razón. Esa noche cuando caminaba cojeando con suma dificultad hacia el púlpito, se paró frente a toda la congregación y proclamó con voz fuerte:” ¡Sólo imagínense! ¡Todavía con dolor y con las piernas hinchadas! ¡SIN EMBARGO SABIA EN SU CORAZÓNY LO CONFESABA CON SU BOCA, QUE ESTABA SANO!

El milagro estaba en su boca y lo declaró en voz alta. Rápidamente empezó a recuperar la salud y llegó a estar completamente bien. En el día de hoy no tiene ni rastros de artritis, y es usado extraordinariamente por Dios.


UNA BUENA CONFESION DIARIA

¡Nos haría bien a todos confesar ante Dios sus Palabras ¡DIARIAMENTE! Me gustaría compartir con ustedes la confesión que yo hago y sigo haciendo ante Dios constantemente.

“Confieso con mi boca que Jesús es el Señor y creo en mi corazón que Dios le levantó de los muertos, y POR LO TANTO SOY SALVO”:

“Si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas. Yo estoy en Cristo.
¡SOY UNA NUEVA CRIATURA! Las cosas viejas han pasado y todas son hechas nuevas. ¡Yo estoy en Cristo! ¡Soy una NUEVA CRIATURA! Las cosas viejas han pasado y todas han sido hechas nuevas”.

“!Tengo un nuevo Padre en el cielo! - ¡Tengo vida nueva! - ¡vida eterna! - ¡Tengo una nueva ciudadanía que es del cielo! ¡Tengo una nueva esfera de acción! ¡He sido liberado del poder de las tinieblas y trasladado al reino de su Hijo amado! ¡Mi nombre está escrito en el Libro de la Vida del Cordero!”


¡TENGO NUEVO PODER!

“Tengo poder para pisar sobre serpientes y escorpiones y SOBRETODO EL PODER DEL ENEMIGO ¡Y NADA, POR NINGUN MOTIVO. ¡Podrá hacerme daño!
¡Tengo poder para echar fuera a todos los demonios! ¡Puedo poner mis manos sobre los enfermos y ellos sanarán! ¡Soy más que vencedor por medio de Jesucristo! ¡Puedo hacer todas las cosas por medio de Cristo!!

¡Confieso los muchos beneficios del Calvario!

“Bendice alma mía al Señor y no olvides ninguno de sus BENEFICIOS. Él es quien perdona TODAS tus iniquidades que sana TODAS tus dolencias. Que rescata tu vida de la destrucción, que te corona de amorosa bondad y dulce misericordia, que sacia de bien tu boca para renovar tu fuerza. ¡Todos mis pecados han sido perdonados!!Todas mis enfermedades sanadas! ¡Mi vida es protegida y fortalecida en Dos! ¡Estoy coronado con la misericordia!”.

¡Confieso que no tengo miedo!

“Aunque ande en valle de sombra de muerte ¡NO TEMERÉ MAL ALGUNO! NO
TEMERÉ porque Tú estás CONMIGO. No desmayaré porque Tú eres mi Dios. ¡Tú me estás AYUDANDO! ¡Tú me estás FORTALECIENDO! ¡Tú me estás SUSTENTANDO con la diestra de Tu justicia!”.

“No me has dado espíritu de temor, sino de poder, de amor y dominio propio. ¡Tengo el ESPIRITU DE PODER DENTRO DE MÍ! ¡Tengo el ESPÍRITU DE AMOR DENTRO DE MI ¡ ¡Tengo el ESPIRITU DE DOMINIO PORPIO DENTRO DE MI!

“Me cubre la SANGRE DE CORDERO! ¡El señor va DELANTE DE MÍ! Jesús está DENTRO de mí! ¡El ángel del Señor acampa alrededor de mí! ¡Y acá, debajo de mi, están los brazos eternos de Dios! ¡Y EL BIEN Y LA MISERICORDIA ME SIGUEN TODOS LOS DIAS DE MI VIDA! ¡ALELUYA!!EL TEMOR NO TIENE LUGAR EN MI VIDA!”

“¡Confieso que este es un día especial!”
“Hoy soy sano. Hoy he sido llenado de amor de dios, estoy lleno del gozo del Señor. ¡HOY! Hoy he sido llenado de la paz del Señor. Hoy he sido llenado de la sabiduría del Señor. Hoy estoy lleno del Espíritu Santo. Estas cosas con mías. ¡HOY!

“Confieso HOY que ayudaré a alguien a encontrar la gracia y la misericordia de Dios. Hoy me regocijaré porque el cielo esa mi hogar. ¡Hoy me gozaré porque mi familia está viniendo al regazo del Señor!”

“Esta es mi confesión, y la digo con confianza ante el diablo, ante los ángeles, ante el Señor Jesucristo y ante Dios, mi Padre. Gracias, Padre, en el nombre de Jesús, porque ¡TENGO LO QUE DIGO! ¡MI CONFESIÓN SUBE ANTE TI BASADA EN TU PALABRA! Jesús es el Sumo Sacerdote en mi confesión y Él la honra HOY.”

Amigos míos, hagan esta confesión todos los días con confianza y descubrirán que DIOS cumple su Palabra. EL MILAGRO ESTÁ EN TU BOCA.



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