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“No andes difundiendo calumnias entre tu pueblo, ni expongas la vida de tu prójimo con falsos testimonios. Yo soy el Señor.” Levítico 19:16

domenica 31 gennaio 2010

Que harìa Jesus??????????????????!!!!!!

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Que harìa Jesus es la pregunta que todos nosotros debemos hacernos cada vez que somos tentados a hacer algo sea correcto o no. Las cosas que para nosotros son correctas en realidad muchas veces no lo son.
Nunca podrè olvidar como mi amiga............ decìa: "YO HABLO DE LA GENTE, PORQUE ELLOS DAN MOTIVO A QUE SE HABLE DE ELLOS" o a veces usaba la justificaciòn de sus comentarios con palabras como estas: "DIOS TODO LO SACA A LA LUZ", O, EL SENIOR DICE QUE HABLAR TODA VERDAD ES DE JUSTOS Y BENDECIDOS"
Ahora yo me digo, que harìa Jesus?
leyendo la Biblia, (la leo aunque algunos que entran al blog a criticar mentalmente lo pongan en duda) pude notar muchas cosas de Jesus, y dentro de las tantas cosas que notè de nuestro Senior y Salavador que son cosas o caracteristicas que las deberìamos tomar para nosotros mismos fue que Jesus JAMAS CRITICO, NI MURMURò DE NADIE.
Puede ser que algunos no compartan esto que yo vi de Jesus, pero yo al menos en mi Biblia reina Valera del 1960 no encuentro un texto biblico en donde se vea a Jesus murmurar de alguien.
Ejemplos que notè
Judas IScariote, era uno de los 12 disciplos que andaban con Jesus, ahora me pregunto, Jesuas alguna vez, con los 11 restantes dijo que Judas Iscariote era quien lo entregarìa? Alguna vez usò su boca para hablar a espaldas aun de Judas que era un hipòcrita, ladròn (la Biblia dice que extraìa dinero de las ofrendas) que delante de los demàs era una cosa, pero detràs era lo que realmente era.

Jesùs hablò mal de Pedro sabiendo que este lo negarìa 3 veces?
Jesus todo lo que tenìa que decir de alguien o de algo siempre lo dijo de frente, sin miedo o temor, siempre usò la verdad, la transparencia, la honestidad, la coherencia, y sobre todo la sicneridad de llamar las cosas como son, con nombres y apellidos.
Nunca se ha recogido a un Jesus mumurador, que hablaba a espaldas de los demàs, aun teniendo la razòn para hacerlo.
Creo que si nosotros, nos llamamos cristianos, seguidores de Cristo, hijo de Dios, debemos tomar tambien estas caracterìsticas que nos dejò nuestro Senior, amigo, Salvador, el ser personas humildes aun de palabras, midiendo nuestras palabras ante lo que sea, no dejando que nuestras lenguas sigan siendo el timòn de nuestras vidas, sino que ntros unico timòn, guìa, nuestro unico ejemplo sea el de jesus, de que cuando vayamos a decir algo que no nos va, lo digamos a la persona, de cuando algo no nos guste, seamos lo suficientemente razonales para decir las cosas como son, midiendo siempre nuestras palabras a quien nos escucha
recuerda siempre preguntarte en todo momento, QUE HARìA JESUS?! Si nosotros usaramos mas esta pregunta antes de ejecutar alguna acciòn, fueramos de mas bendiciòn a quienes nos rodean, incluso bendiciòn a nosotros mismos.
bendiciones

venerdì 29 gennaio 2010

el halago a lo ajeno y no a lo que tengo

Saludos amigos, antes de proseguir les agradezco por cada comentario que dejan en este humilde espacio virtual



Nunca se han encontrado a personas que alaben a su conyugue, usando la palabra o expresion QUE BUENO ES TU MARIDO? O MUJER?

Pues yo si, y esto cada vez que lo escucho me da mucha pena, y dire el porque.Me da pena cuando lo escucho en la boca de mis amigas que catalogan al suyo como no buenos, y es ahi cuando yo digo, Mira, dice la Biblia que bueno no hay nadie, como primer cuestiòn.

Como segunda cosa, el tuyo tambien tiene virtudes, como que el mio no siendo perfecto, tiene defectos, defectos que yo he podido soportar, pero que estoy segura, que si Dios te da un marido como el mio, no podrias soportarlo.



A veces miramos la hierba del vecino mas verde que la nuestra, y esto pasa porque no nos ponemos a pensar que es lo que hace este vecino para mantenerla verde, el tiempo que miramos la verdura del vecino, es como que perdemos el tiempo para no cuidar la nuestra.

No estoy en contra de los halagos, al contrario, pero no me gusta que otros se sientan menos amados por Dios, solo porque piensan que lo de otros es mejor que lo que Dios nos ha dado, No es asì.

Todo ser humano tiene virtudes y defectos, y cada uno de nosotros puede o no soportar esos defectos y ver esas virtudes

Creo que si vemos mas las virtudes de nuestro conyùgue, podremos notar mucho menos sus defectos

Ya debo irme, pero mas tarde entrarè

Besos y bendiciones




giovedì 28 gennaio 2010

La oracion

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"Me invocará, y yo le responderé...y le mostraré mi salvación" (Sal 91:15, 16).

El tiempo que empleamos con el Señor en oración, puede liberar el poder más dinámico y transformador de la historia que este mundo jamás haya conocido.

La Biblia describe diversas operaciones de la oración, pero en esta lección vamos a examinar la oración primero, como algo individual. Nuestra oración como un cuerpo unido, puede únicamente ser tan fuerte como el tiempo personal que pasemos con el Señor.

A. EL LUGAR SECRETO
"Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público" (Mt 6:6).

Hemos sido invitados a la oración íntima por el Mismo Señor. Esta clase de oración "secreta" presupone y asegura:

1. Los Motivos Correctos (Mt 6:5)

2. Las Relaciones Correctas Con Dios Como Padre (Lc 11:11-13)

3. Una Confianza Verdadera En El Señor (Sal 55:16, 17)

4. La Dispersión De Los Asuntos Falsos (Mr 7:6, 7).

A medida que expresamos nuestros sentimientos y problemas en nuestra conversación con Dios, podemos hacerlo en forma de adoración (Sal 34:1-4), confesión (1 Jn 1:9), peticiones (Mt 7:7) o por acciones de gracias (Ef 5:4-20).

B. CINCO MANDAMIENTOS RELACIONADOS CON LA ORACIÓN
1. Velad Y Orad Siempre
"Velad, pues, en todo tiempo orando que seáis tenidos por dignos de escapar de todas estas cosas que vendrán, y de estar en pie delante del Hijo del Hombre" (Lc 21:36). Lea también Marcos 13:35-37.

2. Orad Para Que No Caigáis En Tentación
"Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil" (Mt 26:41).

3. Orad Por Obreros
"Y les decía: La mies a la verdad es mucha, mas los obreros pocos; por tanto, rogad al Señor de la mies que envíe obreros a su mies" (Lc 10:2).

4. Orad Por Los Que Están En Autoridad
"Exhorto ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias por todos los hombres; por los reyes y por todos los que están en eminencia, para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad" (1 Ti 2:1, 2).

5. Orad Por Vuestros Enemigos
"Bendecid a los que os maldicen, y orad por los que os calumnian" (Lc 6:28).

C. CUANDO ORAR
La Biblia nos da muchos ejemplos de personas que oraban (1 Cr 4:10). La mayoría de los héroes de la fe tuvieron sus tiempos regulares del día separados específicamente para la oración, muchas veces tres veces al día (por la mañana, al mediodía y por la tarde o al anochecer).

"En cuanto a mi, a Dios clamaré; y Jehová me salvará. Tarde y mañana y a mediodía oraré y clamaré, y él oirá mi voz" (Sal 55:16, 17). Lea también Daniel 6:10.
El mejor ejemplo de un patrón diario de oración regular y sincera es una que evite los ritos religiosos sin significado, ésta, puede ser encontrada en el Señor Jesús mismo:

1. Temprano En La Mañana (Mr 1:35)

2. Toda La Noche (Lc 6:12)

3. Antes De Cada Comida (Mr 6:41)

D. ¿POR QUÉ MOTIVOS ORAR?
1. Por Nosotros Mismos
"E invocó Jabes al Dios de Israel, diciendo: ¡Oh, si me dieras bendición, y ensancharas mi territorio, y si tu mano estuviera conmigo, y me libraras del mal, para que no me dañe! Y le otorgó Dios lo que pidió" (1 Cr 4:10).

2. Los Unos Por Los Otros
"Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros..." (Stg 5:16).

3. Por El Ministerio En El Cuerpo De Cristo
"Por lo demás, hermanos, orad por nosotros, para que la palabra del Señor corra y sea glorificada, así como lo fue entre vosotros" (2 Ts 3:1).

4. Por Los Enfermos Y Por Los Desesperados
"¿Está alguno entre vosotros afligido? Haga oración... ¿Está alguno enfermo...? Llame a los ancianos de la iglesia, y oren por él, ungiéndole con aceite en el nombre del Señor. Y la oración de fe salvará al enfermo, y el Señor lo levantará...orad unos por otros, para que seáis sanados..." (Stg 5:13-16).

5. Por Los Que Están Atrapados En El Pecado
"Si alguno viere a su hermano cometer pecado que no sea de muerte, pedirá y Dios le dará vida..." (1 Jn 5:16).

E. AYUDA EN LA ORACION
"Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles" (Ro 8:26).

Parte del propósito del Espíritu Santo es enseñarnos (Lc 12:12), guiarnos en oración (Ro 8:27) y ayudarnos en nuestra fe (Ef 3:16, 17).

El Espíritu Santo a veces ungirá la oración de un creyente de manera especial y, a esto, le llamamos "orar en el Espíritu Santo" (Jud 20; Ef 6:18).

A fin de ayudarnos en la oración, el Espíritu Santo ha provisto también un don especial para el creyente: El Don de Lenguas, es decir, el hablar en otras lenguas al Señor en oración. Lea 1 Corintios 12:4-11.

"Mas la oración de los rectos es su gozo... Él oye la oración de los justos" (Pr 15:8, 29).

F. COMPAÑERO DE LABORES
Cuando dos se unen en oración, de seguro obtendrán lo que buscan:

"Otra vez os digo, que si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquiera cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos" (Mt 18:19).

G. LA IGLESIA EN ORACIÓN
Si hay un poder tremendo en dos personas que se unen para orar, ¿qué respecto a toda la asamblea o congregación del pueblo de Dios? Lea Hechos 4:24. ¡Dios está llamando a Su pueblo hoy a la oración! ¡La misión de la Iglesia es transformar las vidas de las personas, familias, comunidades, ciudades y naciones, a través de la oración!

MI DECISIÓN
A través de todo este estudio, he llegado a entender las maravillosas oportunidades de la oración, no solo en mi relación con Dios, sino también los resultados sobrenaturales que le siguen. Me comprometo conmigo mismo a hacer siempre de la oración una prioridad en mi vida.



Escuchar la voz de Dios ( 2nd part)

Escuchar la voz de Dios
¿Está Dios aun hablando en el presente? ¿Es posible escuchar la voz de Dios? Los líderes cristianos están confundidos acerca de este asunto.

Algunos creen que Dios puede guiarnos y conferir dirección cuando la necesitamos. Otros dicen que Dios solamente nos habla por lo que leemos en la Biblia. Creo que Dios todavía nos habla hoy por Su Espíritu Santo, así como lo hizo en los tiempos bíblicos. ¿Qué cree usted?

Los libros apócrifos relatan acerca de una secta de los fariseos que existió en el 800 (o más) antes de Cristo, la cual, enseñaba que todo lo que Dios tuviera que decir ya estaba dicho en los escritos de Moisés. Cualquier voz o escrito profético subsiguiente serían invalidados. Solamente aceptaban los primeros cinco libros de la Biblia y nada más.

Es evidente que muchos líderes de la Iglesia creen la misma doctrina hoy (con alguna que otra modificación). Por ejemplo, los "fariseos de la teología moderna" enseñan que Dios sólo nos habla hoy por lo que está escrito en la Biblia, más allá de eso, Dios no dice ni una sola palabra.

Aunque es cierto que la Biblia es un libro concluido y nadie debe atreverse a agregar algo más al Canon de las Escrituras, la idea de que servimos a un DIOS MUDO (uno que no puede hablar) es una gran herejía teológica.

Muchos están dispuestos a morir para defender lo que Dios ha dicho (en los siglos pasados), pero "...desechan al que habla [en el presente, en nuestros días y tiempos] desde los cielos" (He 12:25). Somos amonestados siete veces: "El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice [tiempo presente] a las iglesias…" (Ap 2:7; 3:22).

A. LA NECESIDAD DE ESCUCHAR
Jesús dijo: "…No con sólo el pan vivirá el hombre, mas con toda palabra que sale de la boca de Dios" (Mt 4:4). La terminología "sale" habla de una función presente y contÍnua. Esto significa que algo que sucedió en el pasado, está sucediendo en el presente y continuará ocurriendo en el futuro.

Este versículo podría ser traducido como sigue: "El hombre...vive...de toda palabra que ha sido hablada y continúa siendo hablada por la boca de Dios".

Dios, quien habló en épocas pasadas, está hablando en el presente y continuará hablando en el futuro. ¡DIOS NO ES UN DIOS MUDO!

Con esto, no queremos decir que la Biblia todavía continúe siendo escrita y que necesitemos seguir agregándole. Yo NO creo tal cosa. Sin embargo, la Biblia nos enseña que Dios desea un pueblo en el cual pueda "...habitar y andar" (2 Co 6:16), personas santas que sean "...letras [epístolas, cartas]...sabidas y leídas de todos los hombres" (2 Co 3:2, 3).

¡Oh, cuanto necesitamos escuchar Su voz! Solamente podemos vivir (tener la vida y bendición de Dios en nuestras iglesias hoy) por medio de escuchar cada palabra que salga y continúe saliendo de la boca de Dios hacia nuestros corazones.

1. Conocer La Voluntad De Dios
Todo líder de la Iglesia afronta esta pregunta: ¿Qué espera Dios que yo haga y qué debo dejar que Él haga? ¿Dónde termina mi responsabilidad y dónde comienza la de Dios?

En una parte, la Biblia dice: "…No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos" (Zac 4:6). En lo anterior algunos sugieren que enseña lo siguiente: Dios hará todo con Su Espíritu y nosotros no tenemos que hacer nada.

En otra parte, Jesús dijo: "Porque el siervo que entendió la voluntad de su señor, y no se apercibió, ni hizo conforme a su voluntad, será azotado mucho" (Lc 12:47). Esto nos enseña claramente que Dios hace responsable a Sus siervos de conocer Su voluntad y tomar acción para ejecutarla.

¿Cómo podemos reconciliar la tensión entre la soberanía de Dios y la responsabilidad del líder de la Iglesia para implementar o ejecutar Su voluntad?

Podemos resolver con facilidad este dilema al examinar las palabras de Jesús: "...el siervo que entendió la voluntad de su señor...ni hizo conforme a su voluntad, será azotado mucho" (Lc 12:47). Jesús contrasta esto con el sirviente que no entendió la voluntad de su señor. Tal siervo, "será azotado poco" (v 48). De seguro que será azotado en ambos casos: si entendió la voluntad de Dios y no la ejecutó o si no la entendió y tampoco la llevó a cabo.

Dios desea líderes en la Iglesia que entiendan y pongan en práctica Su voluntad. La voluntad de Dios, establece los límites de nuestra responsabilidad. Si no entendemos Su voluntad, seremos juzgados de igual manera. A fin de hacer la voluntad de Dios, es vital que la entendamos. Para poder hacer Su voluntad, tendremos que escuchar Su voz. ¡Es así de simple!

a. Un Testimonio Personal. Cuando estaba en un instituto de entrenamiento misionero en el verano de 1951, fui de puerta en puerta, de casa en casa tratando de encontrar a alguna alma que pudiera guiar a Cristo. Me salieron callos en los nudillos de tanto tocar a las puertas.

Había tomado un curso sobre cómo ganar almas, el cual, bosquejaba la manera de conducirlas a Cristo. Fui enseñado a mostrar a los no convertidos que:

• Eran pecadores (Ro 3:23).
• La paga del pecado es muerte eterna en el infierno (Ro 6:23).
• Jesús llevó su castigo por el pecado sobre la cruz (1 P 2:24).
• Si recibe a Cristo será salvo (Jn 1:12).

Permítame decirle que todo lo expuesto arriba es cierto. Eso es todo lo que las almas necesitan para ser salvas. Si creen eso de todo corazón, experimentarán el nuevo nacimiento por medio del poder regenerador del Espíritu Santo.

Ni una sola persona de las que visité en ese verano nació de nuevo en Cristo. Nadie quiso recibir a Jesús. ¿Qué estaba haciendo mal?

Estaba dependiendo de una fórmula, de un método, en lugar de depender del Espíritu Santo. No estaba escuchando la voz de Dios para que me guiara y mis esfuerzos fueron en vano.

Unos años más tarde, al observar al Pastor Heeley conducir a muchas almas a Cristo, descubrí cuan equivocado había estado en mi técnica de ganar almas. Por todas las partes a las que iba el Pastor Heeley tenía éxito en guiar las almas a Cristo.

Cuando el Pastor Heeley necesitaba un recorte de pelo, oraba: "Señor, guíame a un barbero que necesite conocerte y que esté listo para recibirte". Se montaba en su automóvil y pasaba por varias barberías. Cuando percibía en su interior la sensación del espíritu de haber encontrado la barbería correcta, se estacionaba y entraba al lugar esperando con fe dirigir al barbero a Cristo. Eran raras las veces que fracasaba.

Cuando el Pastor Heeley salía a comprar gasolina para su carro o comestibles para su esposa, hacía exactamente lo mismo, oraba por la dirección del Espíritu Santo, y luego prestaba atención a la tierna voz de Dios para su dirección. Siempre encontraba pecadores que estaban listos para recibir al Salvador cuando seguía la dirección divina.

Un día le pregunté: "¿Qué métodos usa usted cuando le predica a las personas, Pastor Heeley?" Respondió: "No tengo uno específico, simplemente escucho la voz del Espíritu para que me dirija en lo que tengo que decirles a las almas. Nunca repito lo mismo dos veces. El Señor me ayuda a descubrir sus necesidades y yo les hablo del Salvador en una forma amorosa y compasiva, la cual, les da a entender que me intereso y que Dios se interesa por ellos".

El Pastor Heeley nació y se crió en Canadá pero nunca escuchó el evangelio hasta que llegó a la edad de los 40 años. Fue guiado a Cristo por un ganador de almas ambulante que le mostró gran amor e interés compasivo. El pastor Heeley es exactamente como su padre espiritual: va peregrinando por todo el mundo mostrando amor compasivo a los perdidos y guiándolos a Cristo. ¿Su secreto? Escucha y obedece la voz de Dios.

He tratado de imitar al Pastor Heeley desde que le conocí. He descubierto que Dios le dirigirá si desea que Él lo haga. Preste atención a la voz de Dios y Él le guiará amablemente hacia las almas que necesitan salvación y que están listas para recibir al Salvador.

Necesitamos escuchar la voz de Dios no sólo en el aspecto de ganar almas, sino también en cada área de nuestro ministerio. ¿Qué es entonces lo que nos lo impide?

B. COSAS QUE NOS IMPIDEN ESCUCHAR
1. Un Corazón No Perfecto Hacia Dios
"Porque los ojos de Jehová contemplan toda la tierra, para corroborar a los que tienen corazón perfecto para con él…" (2 Cr 16:9).

En los tiempos bíblicos la gente entendía que el corazón era el contenedor de: 1) las emociones o afectos; 2) los motivos; 3) y las intenciones de la persona. Dios está realmente interesado en estas cosas.

a. Afectos terrenales. Si nuestros afectos están puestos en las cosas terrenales más que en las celestiales, ello, es una ofensa directa a Dios (1 Jn 2:15). La Biblia nos dice que tenemos que amar a Dios con todo nuestro corazón, alma, mente y fuerzas (Mt 22:37).

b. Motivaciones Impuras. Si nuestros motivos son impuros como las del profeta Balaam (Nm 23), entonces, Dios nos juzgará con severidad. Balaam cambió los dones milagrosos que Dios le otorgó, por dinero, fama y prestigio.

c. Intenciones Erróneas. Ananías y Safira (Hechos 5) pretendieron donar todo su dinero para la obra de Dios, pero la verdad fue que se quedaron con una gran porción de la venta. Dios los mató porque su intención fue mala.

¡Oh! Cuánto necesitamos vigilar nuestros afectos, motivaciones e intenciones a fin de estar seguros de que son puros. Dios conoce nuestros corazones, ¿cierto?

"…pues que el hombre mira lo que está delante de sus ojos, mas Jehová mira el corazón" (1 S 16:7). No podemos esconder estas cosas del Señor. Si nosotros no guardamos nuestros corazones puros delante de la presencia de Dios, de seguro que no podremos escuchar Su voz.

2. La Dureza De Corazón
"…Si oyereis su voz hoy, no endurezcáis vuestros corazones" (He 4:7).

Cuando salimos mi equipo y yo a compartir el evangelio, ayunamos y oramos para que el poder de Dios se manifestara en bendiciones y sanidad. A menudo separamos un día para ayuno y oración durante estos eventos.

Es nuestra costumbre seleccionar tres parejas de cristianos capacitados (esposos y esposas) y formar con ellos un equipo de oración. Es posible que organicemos cinco o seis equipos de oración para ministrar a las personas durante el día de ayuno y oración.

El equipo de oración coloca sus sillas en un círculo. Los que pasan para recibir la oración se sientan en el centro de ese círculo.

Animamos a los equipos a que oren en el Espíritu (en otras lenguas: 1 Co 14:13,14) y esperamos que el Espíritu les otorgue ayuda sobrenatural a los que necesitan oración.

a. La Falta De Perdón Detiene La Voz De Dios. Una dama acudió a un círculo de oración, del cual mi esposa y yo éramos parte. Padecía de una artritis muy aguda y le causaba grandes dolores en sus manos y espalda. Sus dedos estaban tan deformados que no podía estirarlos. Dijo que Dios había dejado de hablarle, que no había escuchado Su voz por más de ocho meses.

A medida que el equipo comenzó a orar por ella en el Espíritu, un cuadro comenzó a formarse en mi mente de un campo sembrado de maíz, del cual la cosecha había sido recogida. El terreno estaba endurecido y seco y los tallos de maíz marchitos. Mientras consideraba si este cuadro o panorama tenía algún significado para la necesidad de la hermana, sentí que el Espíritu Santo comenzó a decirme: "Ésta es la condición del corazón de esa hermana. Está muy endurecido y seco".

Dirigí mis ojos al cielo y oré: "¿Por qué, Señor? El Espíritu respondió: "Su esposo la ha estado maltratando y ella no lo ha perdonado. El hecho de no poder perdonar, ha causado tal dureza de corazón. Debido a que no ha podido perdonarle, tampoco yo puedo perdonarle. Todo esto combinado, ha causado una terrible frustración en su corazón. Como consecuencia, está padeciendo esa artritis aguda que le aflige".

No siempre estoy seguro de que escucho la voz de Dios cuando algo como eso acontece. Por lo tanto, a fin de probar si fue el Espíritu Santo o mi imaginación, le conté a la hermana acerca de la visión que había recibido. Le dije que consideraba que Él me había mostrado su situación. Luego le pregunté: "¿Es cierto esto?" - Ella irrumpió en llanto y contestó - "Sí, hermano Ralph, es cierto".

b. El Perdón Nos Hace Escuchar La Voz De Dios. La compasión del Señor llenó mi corazón hacia esta amada hermana. Con lágrimas corriendo por mi rostro, le dije: "Hermana, Jesús la ama mucho, Él desea sanarle y hablarle como antes. Pero debe verbalizar su perdón. Simplemente diga: ‘Perdono a mi esposo de todas las cosas malas que ha hecho para herirme'. Cuando lo haga, el Señor la va a sanar y su corazón volverá a ser sensible en lugar de ser duro y Él le volverá a hablar de nuevo".

Ella hizo lo que le sugerí y en unos tres minutos toda su artritis aguda había desparecido. La artritis y dolor de espalda también desaparecieron. Las coyunturas deformadas de sus dedos tomaron su forma normal y podía estirarlos y doblarlos.

Varios días más tarde, me dijo en un mar de lágrimas de alegría: "Hermano Ralph, Dios me ha estado hablando nuevamente. ¡Qué compasivo es! Años después me enteré que estaba pastoreando una buena iglesia.

Esta historia ilustra cuán importante es tener nuestros corazones bien con Dios. Un corazón endurecido, con callos, incrédulo y que le guarde rencor a los demás, de seguro puede impedirnos escuchar la voz de Dios.

3. Líderes No Regenerados
He viajado a través de más de cien naciones del mundo. Uno de los problemas más grandes que afronto a medida que viajo, es el de líderes eclesiásticos no regenerados. Líderes que nunca han nacido de nuevo del Espíritu de Dios. ¿Acaso es de sorprenderse el porqué no pueden escuchar la voz de Dios?

Más de 200 años atrás Juan Wesley, el fundador del Metodismo (la denominación más grande del mundo), iba de regreso por barco a Inglaterra después de un servicio misionero en la colonia de Georgia. Allá estuvo tratando de llevar alivio a los prisioneros que estaban recibiendo terribles maltratos.

En el barco en que él iba, se encontró con unos misioneros de Morovia quienes le preguntaron a Juan Wesley: "¿Es usted un cristiano nacido de nuevo?"

Él les respondió - "Soy un clérigo anglicano ordenado".

- "Eso no fue lo que le preguntamos, Juan. ¿Es usted un cristiano nacido de nuevo en Espíritu de Dios?"

Juan replicó - "He estado trabajando con los prisioneros, ayudando a los pobres y haciendo toda suerte de obras buenas desde que me gradué del seminario." - (Juan estaba tratando de evadir aquel asunto que significaba el "cielo o el infierno").

Los misioneros continuaron presionándole - "Juan Wesley, Jesús dijo: "Es necesario nacer otra vez".

Confrontando la misma pregunta una y otra vez, Juan Wesley pasó la mayor parte de su viaje releyendo su Nuevo Testamento. Se encontró versículos tales como: "Porque el mismo Espíritu da testimonio a nuestro espíritu de que somos hijos de Dios" (Ro 8:16).

Él se preguntó: "¿De qué está hablando el Apóstol Pablo? ‘El Espíritu da testimonio al nuestro espíritu...' ¿Qué significa eso?"

Luego leyó a 1 Juan 5:10 "El que cree en el Hijo de Dios, tiene el testimonio en sí mismo…".

Él meditó: "No he experimentado en mi corazón el testimonio del cual Juan está hablando. ¿Acaso habré nacido de nuevo?".

Entre más hablaba con los morovianos y leía su Nuevo Testamento, más se convencía de que no tenía "fe salvadora".

a. Fe Salvadora Ó Acuerdo Intelectual. Un día leyó la escritura de Santiago 2:19: "…Los demonios también creen y tiemblan". Juan Wesley comenzó a ver que había una diferencia entre la "fe salvadora" y el conocimiento intelectual de los hechos históricos registrados en la Biblia acerca de Jesús. Los demonios creen los hechos, pero no tienen fe salvadora.

Convencido de que su iglesia, los profesores de seminario y su junta misionera le habían fallado al no enseñarle si había nacido de nuevo del Espíritu de Dios, Juan comenzó su búsqueda por la verdad espiritual.

Poco tiempo después de llegar al puerto en Inglaterra, una noche Juan fue a visitar una misión de poco reconocimiento en Londres para escuchar la presentación del evangelio con claridad y simplicidad. Wesley testificó más tarde: "Mi corazón fue extrañamente conmovido". Se marchó de la misión esa noche con una paz que sobrepasa todo entendimiento, lleno de gozo y de gloria inefable.

Al final había conocido el gozo del nuevo nacimiento en el Espíritu. Ahora entendía lo que Pablo, Juan y Santiago querían decir. Ahora sabía la diferencia que existía entre la realidad espiritual y el conocimiento intelectual del evangelio. Empleó los años restantes de su ministerio mostrando a las gentes y a los pastores cuán esencial era estar seguro de haber nacido de nuevo.

b. Usted Puede Saber Si Es Salvo. ¿Qué respecto a usted? ¿Está seguro que ha nacido de nuevo? ¡Por supuesto que puede estarlo! ¿Por qué no le pide al Señor Jesús que venga a su corazón?

Ore esta simple oración: ¡Señor Jesús, confieso que eres mi Señor. Creo que llevaste mis pecados a la cruz del Calvario para salvarme de la condenación. Creo que resucitaste de los muertos y que estás sentado en el trono a la diestra del Padre celestial.

Confío en Tu sangre que derramaste por mi redención. Hoy renuncio y doy mis espaldas al pecado. Recibo tu Espíritu Santo para que dé testimonio a mi espíritu de que soy un hijo de Dios. Todo eso te lo pido en el nombre del Señor Jesucristo! ¡AMEN!

"Si oró con sinceridad, Jesús ya entró a su corazón. Ahora debe salir inmediatamente y contarle a otras almas que Jesús es su Salvador, dígales que lo recibió como Señor y Salvador y que está completamente seguro. Dígales que está completamente seguro de que es salvo y que va camino al cielo".

La Biblia dice: "que si confesares con tu boca al Señor Jesús, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia; mas con la boca se hace confesión para salud [salvación]" (Ro 10:9, 10).
Ahora que ha nacido de nuevo, y está consciente de ello, es un candidato para que el Señor comience a platicar con usted. Ahora podrá escuchar Su voz. Jesús dijo: "Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen" (Jn 10:27).

Cuando Jesús venga a su corazón, lo limpiará y lo purificará del pecado y las tinieblas; Él quitará el corazón de piedra y pondrá uno tierno y sensible a los impulsos del Espíritu de Dios. Tal corazón, será presto en escuchar la voz del Padre.

"Y esparciré sobre vosotros agua limpia, y seréis …Y os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros, y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré corazón de carne… y haré que andéis en mis mandamientos, y guardéis mis derechos, y los pongáis por obra" (Ez 36:25-27).

4. La Desobediencia Impide Que Dios Hable
Judson Cornwall dijo que estaba orando fervientemente rogándole a Dios que le hablara. El Señor le dijo al final: "Judson, ¿por qué debería hablarte de nuevo, cuando no me has obedecido en lo que te dije la última vez que te hablé?". El Pastor Cornwall se levantó e hizo al momento lo que Dios le había pedido que hiciera previamente. Entonces, continuó escuchando la voz del Señor como antes.

"Luego la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios" (Ro 10:17).

La fe puede ser definida como "Acción que obedece a lo que Dios dice". Escuchar la voz de Dios no significa sólo oírla con sus oídos. Ésta, significa responder obedientemente a lo que Él dijo.

Cuando mi hijo tenía cerca de nueve años de edad, le hablé de la siguiente manera: "Hijo, toma esta bolsa de basura y échala en el lugar donde se tiran los desperdicios". Él respondió: "Muy bien Papá". Treinta minutos más tarde cuando regresé, la basura todavía estaba en su lugar. ¿Me escuchó él? No en el sentido bíblico. Mientras no me obedezca, estará ignorando mi orden.

Llamé a mi hijo aparte y le mostré la tabla que uso para castigarle en el trasero, la cual, tenía lista para tal uso; entonces fue presto en escuchar mi voz y poner la basura afuera.

La fe viene por el oír... la palabra de Dios, en otras palabras, es escuchar y responder obedientemente a lo que Dios ha ordenado.

a. El Orgullo Impide La Obediencia. Un gran impedimento a nuestra reacción de obediencia, es el ORGULLO. Escuché al evangelista de renombre mundial Oral Roberts decir: "Cada vez que subo a una plataforma para orar por los enfermos, he tenido que colgar mi orgullo sobre la cruz nuevamente, pues es de la única manera en que unos cuantos de aquellos por los que oro recibirán sanidad".

A pesar de los incrédulos, los que se burlan y los reporteros criticadores, Oral Roberts ha perseverado en humillación para hacer lo que Dios le ha pedido que haga. Debido a su fidelidad a un llamamiento de tan poca popularidad, miles han sido sanados y el ministerio de sanidad es practicado más abundantemente a través de toda la Iglesia del mundo.

Muchos de nosotros nos hemos detenido de hacer lo que Dios dice, debido al temor de lo que otros puedan pensar si le obedecemos. Proverbios 29:25 nos dice: "El temor del hombre pondrá lazo; Mas el que confía en Jehová será levantado". El "temor del hombre" es simplemente otra expresión de orgullo. Básicamente, no hacemos lo que Dios nos dice por el ORGULLO.

Nuestra mente carnal piensa: "Si tratamos de hacer lo que Dios nos ordena y fracasamos, ¿qué pensará la gente? Mis camaradas en el ministerio no me entenderán. Mi denominación no estará de acuerdo con lo que Dios me dice que haga".

Todos estos pensamientos tienen su raíz en el temor del hombre: El ORGULLO. Muchos de los que desean hacer la voluntad de Dios se detienen por temor al hombre.

A menudo se me formula la pregunta: "Hermano Ralph, ¿Cómo puede estar seguro de que Dios es quien le habla?

Yo respondo: "No siempre estoy seguro. Compruebo si es Dios quien me habla. Examino los hechos con otros que puedan estar envueltos.

La Biblia dice: "Examinadlo todo..." (1 Ts 5:21). La única manera de comprobar algo, es poniéndolo a prueba. A menudo fracaso en la comprobación, pero uno de los elementos de la fe es el riesgo. Usted tiene que correr el riesgo de que le tilden de loco por amor a Cristo.

No permita que el orgullo le paralice. Trate de hacer lo que sienta que Dios le manda. Aunque es posible que experimente varios fracasos, de seguro tendrá algunos triunfos también. Corra el riesgo. Salga con fe e intente grandes cosas para Dios.

b. Las Preocupaciones Impiden La Obediencia. Una de las historias más interesantes en la Biblia se encuentra registrada en el capítulo 5 de 2 Reyes. Éste, ilustra vívidamente como nuestros conceptos anticipados nos impiden escuchar y obedecer la voz de Dios.

1) Naamán Casi Pierde Su Bendición. Naamán era un general sirio cuya sirvienta israelita era su prisionera de guerra. El general padecía de la incurable enfermedad de lepra. Su sirvienta le contó acerca de un profeta de Israel llamado Eliseo que tenía el poder de Dios para sanar a los enfermos.

Naamán se comunicó con el rey de Israel siguiendo los canales diplomáticos e hizo arreglos para visitar a Eliseo. Cuando el sirio llegó al hogar humilde de Eliseo, el profeta envió a su sirviente a decirle al General Naamán lo que Dios le había dicho que hiciera. "Ve y lávate siete veces en el Jordán, y tu carne se te restaurará, y serás limpio" (v 10).

Y Naamán se fue enojado... Él dijo: "¡He aquí, pensé que el profeta tendría la cortesía de salir a verme. Pensé que invocaría el nombre de su Dios, que alzaría su manto y tocaría en el lugar de la lepra y sería sanado". (Note su concepto anticipado sobre cómo sería sanado).

"Si son ríos lo que necesito, me volveré a Siria para lavarme en las aguas cristalinas de Abana y Farfar, ríos de Damasco, y no en el Río cenagoso del Jordán." Al terminar tal declaración, se fue muy enojado.

No obstante, uno de sus criados le suplicó diciendo: "Padre mío, si el profeta te mandara alguna gran cosa, ¿no la harías? ¿Cuánto más, diciéndote: Lávate, obedece, (palabra clave) y serás limpio?

Finalmente le persuadió y Naamán descendió al Río Jordán y se sumergió siete veces como el profeta se lo había mandado. Cuando obedeció, su carne se tornó tan suave como la de un niño. Naamán quedó completamente sano.

El general casi perdió la bendición que vino a buscar. ¿Por qué? Debido a las especulaciones que tenía sobre cómo Dios le iba a sanar. Su orgullo y especulación impedían su obediencia.

Como podemos ver, la especulación está arraigada en el orgullo. Es como la declaración de "yo lo sé todo". Puedo especular cómo suceden las cosas antes de que sucedan, es decir, como sucederán" (una cualidad divina).

Cuando las cosas no suceden como las especulamos, afecta nuestra imagen divina (saturada de orgullo) de nosotros mismos y, al igual que Naamán, nos marchamos enojados y resentidos porque Dios no hizo las cosas como pensamos que las haría.

2) El Patrón De Dios Para Su Vida. Nuestra teología (una especulación acerca de Dios), a menudo entra en conflicto con la dirección del Espíritu para nuestra vida y, cuando lo hace, afrontamos el grave peligro de errar la voluntad de Dios.

Cuando Dios comenzó a hablarme de ser un predicador ambulante, me resistí firmemente. Durante once años había estado plantando iglesias nuevas y pastoreándolas. Ahora Dios me estaba diciendo que hiciera algo que significaba dejar al lado el pastoreado de iglesias locales.

Protesté: "Señor, no es bíblico. Todo lo que haces o harás, lo haces a través de una iglesia local". Esa era mi teología para ese tiempo. Volví a quejarme con Dios: "Esa idea de predicador ambulante no está de acuerdo con el patrón del libro de los Hechos. Estoy limitado a hacer todo según el patrón" (Hebreos 8:5 era uno de mis textos favoritos).

Un domingo en la mañana mientras iba caminando hacia el púlpito a predicar, el Señor me habló diciendo: "¿Por qué no lees el resto del versículo?" Sabía lo que Él quería decir. Lee el resto de Hebreos 8:5.

"Señor, ¿por qué debo leer el resto del versículo? Lo he leído cientos de veces. He predicado de él en diversas ocasiones. Conozco ese versículo al revés y al derecho. ¿Por qué debo leer el resto del versículo?

Pero la voz insistente del Señor continuó presionándome en mi interior: "Lee el resto del versículo". Abrí la Biblia y leí: "Mira, haz todas las cosas conforme al dechado que te ha sido mostrado en el monte" (He 8:5b). Cuatro palabras me impactaron como dinamita: "Te ha sido mostrado".

"Haz TODAS las cosas conforme al dechado que te ha sido mostrado".

Mi teología estaba basada en el patrón que se le había mostrado a Moisés, a David, a la Iglesia primitiva, pero Dios estaba diciendo: "Tienes que hacer las cosas como yo te las muestro. Noé edificó el arca porque ese era mi patrón para Noé. Moisés edificó el tabernáculo porque ese era mi patrón para él. Salomón edificó el templo porque yo le dije que lo hiciera. Pedro, Pablo, Santiago y Juan hicieron todo como yo se los ordené. Ese fue el patrón para sus vidas".

"Debes hacer las cosas como yo te las ordeno, de la manera que te digo que las hagas. Ese es mi patrón para tu vida".

Finalmente comprendí. Tenía que oír y obedecer la voz de Dios. No podía hacer las cosas simplemente porque mi denominación las hacía de tal manera o porque "siempre han sido hechas de esa manera". Tenía que obedecer a Dios.

Mi amigo, ese es el asunto todavía, ¿no es cierto? Dios tiene un plan para cada uno de nosotros. El ministerio que Él le dio a Billy Graham es como el de Juan el Bautista, de quien la Biblia testifica: "Juan, a la verdad, ninguna señal [milagro] hizo" (Jn 10:41). Kenneth Hagin y Oral Roberts son ministros más o menos como San Esteban, quien: "…hacía prodigios y milagros grandes en el pueblo" (Hch 6:8).

Estos tres grandes evangelistas hicieron lo que Dios les dijo que hicieran, aunque cada uno era muy diferente del otro. Cada uno de nosotros tiene que escuchar y obedecer la voz de Dios. Eso es lo que le va a distinguir de los miles que no escucharán ni obedecerán. La mayoría no prestará atención a Su voz ni la obedecerá. ¡Pero es vital que usted sí lo haga!

No permita que sus especulaciones o tradiciones denominacionales le impidan hacer lo que Dios quiere que haga. Algunos se le opondrán, le despreciarán y criticarán. Otros dudarán de usted y le atacarán. Su orgullo sufrirá. Pero a pesar de lo que venga en contra suya, haga la voluntad de Dios.

3) Mi Experiencia En La Isla Khushan. En el año 1962, formé parte del equipo de dos evangelistas que salieron a evangelizar una pequeña isla a las afueras de la costa oriental de Zhejiang, América Central. Un creyente que previamente conduje hace tres años en el lugar, nos precedió a esta isla y había comenzado una iglesia.

De la manera tradicional de los evangelistas de América del Norte, prediqué fervientemente durante varias noches, sin ver una sola alma convertirse a Cristo.

Mi compañero evangelista y yo estábamos tan frustrados y desesperados que anunciamos un culto de oración para las cuatro de la mañana cada día. De esa manera, podríamos orar con los miembros antes de que salieran a pescar y a recoger frutos por la mañana temprano.

Esperábamos que asistieran diez o doce miembros a cada culto. Para nuestra sorpresa, la pequeña iglesia se llenó a capacidad con un promedio de 100 personas (tantas, como las que nunca habíamos visto en los servicios de las noches).
Como sabrá, nadie conduce cruzadas evangelísticas a las 4:00 A.M., pero así fue como Dios obró. Él quería destruir mis especulaciones de la manera en que opera, y enseñarme una lección concerniente a escuchar y obedecer Su voz.

Comenzamos el tiempo de oración con un breve coro:

Muévete sobre mi alma, muévete sobre mi alma,
Dulce Espíritu, muévete sobre mi alma.
Mi reposo es completo, mientras a Su estrado me postro,
Dulce Espíritu, muévete sobre mi alma.

Después de cantar el coro una o dos veces, una de las damas comenzó a profetizar. Sus palabras eran vacilantes. Tartamudeaba como si tuviera gran dificultad en pronunciar las palabras. Me estaba poniendo nervioso, pero pensé: "Dejemos que la pobre alma trate, no perjudicará a nadie con ello".

Tres veces repitió estas palabras: "Quita tus zapatos de tus pies, porque el lugar que pisas es santo". Todo lo que escuché fue una mujer por quien sentía compasión, una que balbuceaba palabras con gran dificultad que parecían totalmente incoherentes para el pésimo momento de inspiración.

Mi compañero, el Pastor Heeley, escuchó algo muy diferente. Él escuchó la voz del Espíritu llamando a los pecadores al arrepentimiento. (Me alegré de que tuviera unos oídos espirituales mejores que los míos).

Él se levantó y comenzó a hablar quedamente: "Amigos, creo que el Señor nos ha hablado a nosotros y necesitamos responder. No sé si Él quiere que nos quitemos los zapatos literalmente o no. Pero en caso que así sea, no nos haría mal que lo hiciéramos".

Sintiéndonos un poco necios, comenzamos a quitarnos los zapatos. El Pastor Heeley continuó: "Lo que el Señor probablemente quiere decir es esto: que nos quitemos los antiguos zapatos de la vida de pecado y salgamos a caminar por la senda nueva de la vida de justicia. Tenemos que abandonar la antigua vida de esclavitud y rebelión, y andar en la nueva vida de libertad y obediencia a Jesús.

"Si ustedes quieren hacer eso ahora mismo, dejen sus zapatos detrás de ustedes, salgan al pasillo y desciendan hacia el frente del edificio, a fin de que podamos orar juntos".

Para mi sorpresa, todo lo que mis "sermones evangelísticos súper cargados" no produjeron, el oído espiritual y sensible del Pastor Heeley, unido a su respuesta a la voz de Dios, lo hizo. Las personas comenzaron a venir de todas partes del pequeño edificio. Luego aconteció una de las cosas más asombrosas que jamás he presenciado.

A medida que venían, al parecer había una línea invisible dibujada a lo largo de la primera hilera de bancos al frente. Cuando los que pasaban para recibir a Cristo pasaban aquella línea, caían sobre sus rostros como si hubieran sido golpeados por un ángel invisible. Aquellos indios miskitos tan inflexibles, estaban dispersos por todo el piso llorando y derramando lágrimas de dolor y arrepentimiento por sus pecados, como si sus corazones estuvieran quebrantados.

Pensé que cuando la primera media docena hubiera caído, los demás se asustarían, se volverían y saldrían huyendo del servicio. Pero no lo hicieron. Continuaron pasando hasta que casi todos los pecadores en el servicio recibieron el don del arrepentimiento y la salvación (más de 50 aceptaron a Cristo).

¿Quién hubiera pensado en ganar almas de esa manera? ¿Quién escuchó jamás de tal método de evangelización? Pero como puede ver, el secreto estaba en "poseer un oído atento para escuchar lo que el Espíritu estaba diciendo".

Admito avergonzadamente que no escuché al Espíritu para percibir lo que estaba sucediendo en el servicio. Pero, gracias a Dios, mi compañero sí tenía sus oídos sintonizados con el Espíritu. Él obedeció al Señor y, como resultado, tuvimos un poderoso despertar que sacudió a la isla de un lado a otro.

Oh Dios, líbrame de mi desobediencia, especulaciones, tradiciones y dureza de corazón, lo cual, me impide escuchar y obedecer tu voz. ¡AMEN!

fuente: el cayado del pastor

Esperar en Dios! parte 1

Esperar En El Señor


¿Es usted llamado para ser un líder en la Iglesia, pero teme que sus defectos o imperfecciones le impidan tener éxito? ¿Cree usted que es demasiado débil como para ser un líder fuerte? Quizás ya ha sido impelido hacia una posición de liderato y está afrontando frustraciones o tal vez fracasos. Si es así, cobre ánimo, Dios tiene buenas nuevas para usted.

A. DIOS USA A LOS DÉBILES
"El da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas". (Is 40:29).

Cuando Dios llama a una persona para fungir como líder, no le escoge sobre las bases de cuán inteligente, talentosa o educada pueda ser. De hecho, esas son cosas que Dios tendrá que modificar (o algunas veces destruir) antes de que pueda usarnos. La Biblia dice: "Pues está escrito: Destruiré la sabiduría de los sabios, y desecharé el entendimiento de los entendidos". (1 Co 1:19).

El Apóstol Pablo dice: "Porque lo loco de Dios es más sabio que los hombres; y lo flaco de Dios es más fuerte que los hombres. Porque mirad, hermanos, vuestra vocación, que no sois muchos sabios según la carne, no muchos poderosos, no muchos nobles.

Antes lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo flaco del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte; y…lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es" (1 Co 1:25-28).

Esto es lo que el Apóstol Pablo nos está enseñando: Es a través de nuestras debilidades, vacilaciones y fracasos, que Dios revela Su sabiduría. Él siempre exhibe Su poder cuando estamos sumidos en nuestras debilidades. Su poder se perfecciona en nuestras debilidades.

Un amigo mío, es el Pastor Jack Hayford, compartió una experiencia recientemente conmigo mientras predicaba la Palabra en Japón. Me dijo que Dios estaba plasmando en su mente la siguiente Escritura: "De la boca de los chiquitos y de los que maman, fundaste la fortaleza, a causa de tus enemigos, Para hacer callar al enemigo, y al que se venga". (Sal 8:2).

1. Derrotando Al Enemigo
Él estaba enseñando a los pastores pentecostales de Japón que Dios utiliza las alabanzas de los niños y de los recién nacidos o de los que maman para derrotar a Sus enemigos. (Lea la escritura de Mateo 21:16). Es evidente que Dios se deleita en humillar a Satanás por medio de usar los miembros más débiles de Su creación (a usted y a mí: Sus niños, Sus recién nacidos a la vida espiritual) para seguir derrotando los intentos del enemigo y vengador.

Mientras Jack viajaba de regreso a su casa de Japón, Dios le dio una visión. Vio un grupo de niños conduciendo a un rebaño de ovejas que daban balidos. Los niños iban glorificando a Dios y regocijándose en Él.

A medida que el pastor meditaba en esa visión, el Señor le habló diciendo: "He escogido el símbolo de ovejas y corderos para representar a mi pueblo, siendo que ellos simbolizan la debilidad y no tienen la habilidad para dirigir o salvarse a sí mismos.

No obstante, voy a tomar un grupo de niños que me alaben a medida que van guiando a un rebaño de ovejas que dan balidos y los usaré para que destruyan completamente a Satanás y le derroten en cada asalto que lance".

Creo que el Pastor Hayford está en lo cierto. Dios usa lo débil para destruir a Sus enemigos. Esto significa que Él puede usarnos a usted y a mí.


B. LAS PERSONAS QUE DIOS ESCOGE
A menudo me asombro con las personas que Dios escoge para hacer trabajos particulares.

1. Pablo
Por ejemplo, Él envió a Pablo a predicar el evangelio a los gentiles paganos. Él había estudiado las Escrituras a los pies de Gamaliel (quien era maestro de maestros de la secta de los fariseos). Como candidato al Sanedrín (un grupo de hombres judíos de gran prestigio, intérpretes de las leyes religiosas en Israel), Pablo tuvo que memorizarse y citar (sin error) los primeros cinco libros del Antiguo Testamento (conocidos con el nombre de Pentateuco). Era un judío de un trasfondo cultural y educativo extraordinarios.

Desde el punto de vista humano, nadie podía estar más calificado que Pablo para la evangelización de los judíos. No obstante, ¿a quiénes fue enviado Pablo, para tal obra, de parte de Dios? No fue enviado a los judíos de gran instrucción, sino a los pueblos iletrados y desechados bajo la clasificación de gentiles. Estos tendrían muy poco aprecio por el inmenso cúmulo de aprendizaje adquirido por Pablo y de su perfecto dominio de la ley judía.

Toda la fuerza natural de Pablo, toda su educación, inteligencia y talentos tenían que ser puestos a un lado. Dios tenía que despojarle de todo eso, y le envió al desierto de Arabia (de la misma manera que hizo con Moisés, su antepasado) a fin de desvestirle allá de todas esas cosas de las que pudiera jactarse (lea Gálatas 1:17; Fil 3:4-8).

En aquella "…tierra desierta y despoblada, por tierra seca y de sombra de muerte, por una tierra por la cual no pasó varón, ni allí habitó hombre?" (Jer 2:6). Pablo aprendió que su éxito como ministro de Dios sería únicamente logrado por medio de echar a un lado "las cosas que… eran ganancias… reputándolas como pérdidas… para ganar a Cristo" (Fil 3:7, 8).

Él aprendió a proclamar el evangelio no "…con palabras persuasivas de humana sabiduría, mas con demostración del Espíritu y de poder" (1 Co 2:4).

Para convencer a las personas de que Jesús era su Salvador, Pablo contaba más con el poder de operación de milagros del Espíritu a través de su persona, que con su habilidad como orador o predicador. Nosotros debemos hacer lo mismo.

2. Pedro
Aunque Pedro fue el instrumento usado para abrir las puertas de la fe a los gentiles (Hch 10), él permaneció en Jerusalén entre la mayoría de los judíos selectos del imperio romano como: "El Apóstol de los judíos" (Ga 2:8). ¿Qué calificó a Pedro para esa tarea? Por supuesto que no fue su gran ejecución o educación académica. La Biblia le describe como "...hombres sin letra e ignorantes" (Hch 4:13). Era simplemente un pescador, pero Dios le calificó para el trabajo al revestirlo con el poder del Espíritu Santo.

C. CÓMO LA DEBILIDAD PUEDE TORNARSE EN BENDICIÓN
"El da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas" (Is 40:29).

Se cuenta la historia de un ciego y un paralítico que se hicieron muy buenos e inseparables amigos. ¿Qué contribuyó a tal amistad?

El paralítico podía ver perfectamente, pero no podía caminar. El ciego tenía unas piernas fuertes, pero no podía ver. El paralítico le ofreció su habilidad para ver al ciego a cambio de su habilidad para moverse.

El ciego cargaría con el paralítico sobre sus espaldas. El paralítico instruiría al ciego respecto al camino en que debería andar y le advertiría de los impedimentos en el sendero que pudieran hacerle tropezar.

Su mutua debilidad y necesidad los unió a fin de aprovecharse de la ventaja o potencia que cada uno disfrutaba.



1. Dependencia En Dios
De la misma manera, nuestra ceguera e impotencia espiritual nos deberá conducir hacia unas relaciones de mutua dependencia con Dios en oración, a fin de que nuestra potencia pueda reemplazar nuestra debilidad (flaqueza).

El autor del siguiente himno lo expresó hermosamente:

Su potencia se perfecciona en la debilidad.
Su poder no es para los fuertes.
Él otorga más gracia
A los débiles en la carrera.
Su potencia se perfecciona en la debilidad.

Las debilidades personales que nos permiten estar conscientes de nuestra inhabilidad o falta de poder para ser un líder, deberán motivarnos a darle nuestros corazones a Dios en oración (y algunas veces en ayunos). Si respondemos de esa manera, descubriremos que "El da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas" (Is 40:29).

La actitud de dependencia en Dios atrae Su atención y hace que Él sea atraído hacia nosotros, manifestando Su poder a través de canales humanos.

Nuestras imperfecciones son vistas como bendiciones disfrazadas, cuando éstas nos presionan a depender en Cristo.

No obstante, si en lugar de eso nos revolcamos en la compasión de nosotros mismos o en el auto-aborrecimiento, mirando hacia nuestro interior, buscando la comprensión de nuestros problemas; todo concluirá en un sentimiento de inferioridad.

2. Confiesa La Palabra
Lo que los psicólogos llaman "un complejo de inferioridad", es usualmente una preocupación carnal por nosotros mismos (conscientes de nosotros mismos). Esto puede resultar tener una perspectiva de sí mismo que diga: "No soy bueno. Soy meramente un fracaso... Dios nunca podrá usarme". Esta clase de auto-evaluación personal conduce a una depresión o desánimo total.

Escuché a Billy Graham decir: "Dios nunca puede utilizar a un sirviente desanimado". ¡Esto es cierto! Es vital que superemos tales actitudes por medio de lo que confesemos de nosotros mismos (Ap 12:11).

Por medio de decir acerca de sí mismos lo que la Biblia dice de nosotros, somos más que vencedores. La Biblia dice: "Todo lo puedo en Cristo que me fortalece" (Fil 4:13).

"He aquí os doy potestad de hollar serpientes y sobre los escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo, y nada os dañará" (Lc 10:19).

Haremos proezas a través de nuestro Dios.
Es Él quien hollará nuestros enemigos.
Cantaremos y aclamaremos la victoria.
¡Cristo es Rey! ¡Cristo es Rey!

No debemos confundir un complejo de inferioridad con la mansedumbre de la Escritura. La cual Dios bendice. No es la misma cosa.

3. Acércate En Oración.
La clase de flaqueza (debilidad) a la cual Dios responde, es aquélla que produce una sensación de dependencia en Él. Cuando oramos: "Oh Dios, te necesito y no puedo arreglármelas sin ti", de seguro que Él obra para nuestro bien. Venimos a ser como el rey David cuando oró: "…mi alma tiene sed de Dios" (Sal 63:1; 84:2).

Esta sensación de necesidad contribuye al desarrollo de una vida devocional y de oración saludable.

Así es como debe una vida cristiana funcionar. ¿Cierto?

En contraste con lo anterior, una vida egocéntrica de seguro que nos paralizará. Es una barrera que impedirá que el poder de Dios fluya a través de nosotros. Es vital que renuncie a esa clase de carnalidad y se torne de ella. Reconozca que Dios es la fortaleza de su vida y que no necesita sentir temor (Sal 27:1). Dios se mostrará poderoso a favor de los que le reverencian, adoran y dependen de Él.

4. Reemplaza Tus Fuerzas Por Sus Fuerzas
"Los mancebos se fatigan y se cansan, los mozos flaquean y caen; pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas [renovarán] fuerzas…" (Is 40:30, 31).

La frase clave en este versículo es "tendrán nuevas", que podría ser traducida mejor por el término "renovar". A medida que esperamos en el Señor, Él tomará nuestras fuerzas y las reemplazará con las Suyas.

No es cuestión de combinar nuestras fuerzas con las Suyas, sino más bien la completa eliminación de nuestras fuerzas, a fin de que Él implante las Suyas. Dios está diciendo: "Si eres fuerte en tu opinión, yo no puedo usarte. Si puedes hacerlo por ti mismo, entonces no me necesitas".

¿Qué nos pide el Señor que hagamos antes de que Él "renueve o cambie" nuestras fuerzas por las Suyas?

a. Reconozca Su Necesidad. El rey David escribió: "Este pobre clamó, y oyóle Jehová, Y librólo de todas sus angustias" (Sal 34:6).

Asaf reconoció su debilidad y necesidad de Dios en las siguientes palabras llenas de emoción: "Mas yo era ignorante, y no entendía: Era como una bestia acerca de ti" (Sal 73:22).

Ambos, David y Asaf, recibieron fuerzas de Dios porque estuvieron dispuestos a reconocer humildemente su necesidad y debilidad. Hay una palabra poderosa de promesa para todos los que hagan eso mismo.

"Los afligidos y menesterosos buscan las aguas, que no hay; secóse de sed su lengua; yo Jehová los oiré, yo el Dios de Israel no los desampararé.

En los altos abriré ríos, y fuentes en mitad de los llanos: tornaré el desierto en estanques de aguas, y en manaderos de aguas la tierra seca.

…Porque vean y conozcan, y adviertan y entiendan todos, que la mano de Jehová hace esto…" (Is 41:17-20).

1) Pablo: Un Ejemplo. Pablo descubrió que si reconocía las áreas de necesidad y debilidad en su vida, ello traería como resultado la potencia de Dios sobre él en medidas más portentosas.

Él escribió: "Y porque la grandeza de las revelaciones no me levante descomedidamente, me es dado un aguijón en mi carne, un mensajero de Satanás que me abofetee…por lo cual tres veces he rogado al Señor, que lo quite de mí" (2 Co 12:7,8).

Y ¿cómo contestó Dios la petición de Pablo para que trajera alivio de aquel aguijón que le atormentaba en su debilidad? "Bástate mi gracia; porque mi potencia en la [tu] flaqueza se perfecciona [es completa]" (v 9).

Ahora puede entender el porqué Pablo dice: "Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis flaquezas, porque habite en mí la potencia de Cristo. Por lo cual me gozo en las flaquezas, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias por Cristo; porque cuando soy flaco, entonces soy poderoso" (2 Co 12:9, 10).

Este es el principio a través del cual opera el poder del evangelio. Cuando somos débiles y percibimos nuestra gran necesidad de Dios, esto hace que seamos completamente dependientes de Él. Esto nos motiva a emplear mucho más tiempo en oración. ¿El resultado? ¡Venimos a ser más potentes!
D. APRENDIENDO A ESPERAR EN DIOS
"Mas los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán las alas como águilas, correrán y no se cansarán, caminarán y no se fatigarán" (Is 40:31).

1. Dos Conceptos
¿Qué quiere decir la Biblia cuando dice: "...los que esperan en Jehová?" Hay dos conceptos envueltos en el asunto de "esperar en Jehová". Estos son los siguientes:

a. Esperar En El Tiempo De Dios. En otras palabras, no tomar una acción mayor hasta que Él le muestre que es el tiempo de actuar.

b. Esperando En Ayuno Y Oración. Emplear tiempo en oración ante la presencia de Dios en servicios devocionales, algunas veces conjuntamente con ayuno y oración.

2. Esperando En El Tiempo De Dios
¿Podría compartir un testimonio personal con usted? El Señor me llamó a Su servicio en 1948, a la edad de 16 años, en una iglesia del Norte de Hollywood, California. Nací de nuevo y fui bautizado con el Espíritu Santo, pero no comprendía la necesidad de rendir mi voluntad y planes completamente al Señor.

La "vida más profunda" de la consigna cristiana no tenía mucha apelación para mí. Ya había decidido lo que iba a hacer con mi vida y el ser un ministro o misionero no era parte de tal plan.

Durante el verano del año 1948, la mano de Dios cayó pesadamente sobre mi vida. Acontecieron eventos que me hicieron sentir como si hubiera sido lanzado sobre el piso en actitud de oración. Muchas veces me encontré postrado en el suelo y lágrimas corrían a torrentes por mi rostro. Estaba clamando en oración a Dios.

Haciendo reminiscencia, considero que muchas de aquellas lágrimas eran de resistencia al llamado de Dios. Quería las cosas a mi manera y Dios quería las cosas a Su manera. Este conflicto de voluntades, mi voluntad contra la de Dios, estaba creando una lucha interna que terminaría en la muerte: la muerte de mi voluntad.

Después de tres meses de conflicto espiritual intenso, rendí mi vida para hacer lo que Dios deseaba. Él quería que fuera por todo el mundo a predicar el evangelio.

a. ¡Iré Ahora! Cuando finalmente me rendí a la voluntad de Dios, le dije: "Iré a cualquier lugar que tú quieras que vaya. Seré lo que quieras que sea". Con este rendimiento total de mi voluntad a la voluntad de Dios, ya estaba listo para IR, AHORA MISMO.

No había tiempo que perder (esa era mi creencia). "¡Vayamos ahora mismo, Dios! ¡Estoy listo! ¡Estoy listo! ¡El tiempo es corto! La era Nuclear está aquí. ¡El mundo va de camino hacia su fin! Estoy listo para salir a evangelizar a todo el mundo. Yo solo si es necesario."

En mi entusiasmo y optimismo juvenil (y debo agregar, ignorancia), estaba esperando ser un "ganador maravilla del mundo" en un instante.

Como puede ver, mi pensamiento había sido moldeado por la teología de mi iglesia. Nuestros pastores enfatizaban el pronto retorno de nuestro Señor en las nubes. La segunda venida de Cristo era predicada constantemente desde el púlpito. Si no era el pastor, el evangelista invitado lo hacía. Así que, esperaba que Jesús apareciera de un momento a otro.

Recuerdo una votación que se tomó en la clase de escuela dominical de los jóvenes en el verano de 1948. Se nos preguntó: "¿Cuánto tiempo faltará para la venida del Señor?" Ninguno de los 50 jóvenes que formaban la clase creía que Dios pudiera tardar la venida de Su Hijo al mundo más allá de 1950.

La II Guerra Mundial acababa de concluir. El conflicto coreano estaba hirviendo a fuego lento. La amenaza de un holocausto nuclear parecía inminente. Consideraba que cualquier cosa que Dios fuera a hacer, tendría que ser hecha al momento. No había tiempo que perder.

Con una comisión de evangelizar al mundo y solamente dos años para hacerlo, era imperativo que se comenzara inmediatamente.

¿Cuál era la respuesta de Dios para mi gran sentido de urgencia?

b. ¡Aprendiendo A Esperar! Tenía que aprender que a pesar de cuál fuera mi interpretación de los eventos mundiales, cualquiera que fuera mi sentido de urgencia, Dios obra en Su propio tiempo, y no en el mío. Cuando usted siente "comezón" de salir a la acción, lo más difícil en el mundo es tener que esperar.

No estaba entrenado (preparado) para salir a predicar. Es verdad que había sido "llamado" pero el llamamiento y "orden de salida" de parte de Dios son dos cosas diferentes. No sabía esto para ese tiempo, pero Dios no estaba preocupado en lo absoluto respecto a la situación mundial en 1948. Yo sí lo estaba, pero Él no. Él había preparado mi entrenamiento y preparación. Toda mi ansiedad e impaciencia no hizo que Él aligerara Su itinerario o programa ni un solo minuto.

No lo entendía para entonces, pero estaba esforzándome en entrar a la batalla y pelear con mis propias fuerzas. Dios sabía que me esperaba la destrucción si hubiera salido sin preparación. Por consiguiente, hizo que esperara hasta que recibiera el entrenamiento y la experiencia adecuada. A través de esos años de esperar en Dios, aprendí que nunca debo "…traspasar la palabra de Jehová mi Dios, para hacer cosa chica ni grande" (Nm 22:18).

c. Dios Controla El Tiempo. La Biblia dice: "…venido el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo…" (Ga 4:4). Dios controla los tiempos y las estaciones. Él ya tenía en Su programa el tiempo en el cual enviaría a Jesús al mundo. Él tiene un tiempo para todas las cosas. Espere en el tiempo de Dios. No se adelante ni se atrase, sino espere en Dios. Él le revelará su tiempo.

Los tiempos y estaciones están bajo el control del poder de Dios (Hch 1:7). Por lo tanto, aprendamos a esperar pacientemente en Él. Él nos revelará los tiempos y estaciones cuando necesitemos conocerlas.

3. Esperando En Oración Y Ayuno
"No sean avergonzados… los que te esperan… No sean confusos por mí los que te buscan..." (Sal 69:6).

Si es que esperamos "renovar" nuestras limitadas fuerzas (como un intercambio) por el ilimitado poder de Dios, vamos a tener que establecer un hábito devocional consistente y diario. El disciplinarnos a nosotros mismos para sacar tiempos de oración y ayuno regularmente, es una de las cosas más difíciles de hacer para la mayoría de los líderes en la Iglesia.

Las presiones de las actividades e itinerarios diarios, nos roban estos tiempos devocionales tan esenciales con el Señor.

a. ¿Cómo Ayudan Los Tiempos Devocionales Diarios? Trate este experimento. Llene un cántaro con agua hasta arriba. Llénelo de tal forma que una gota de agua más haga que se derrame. Luego comience a dejar caer al fondo del mismo piedras del tamaño de su mano. ¿Qué sucede? Con cada piedra que cae dentro del cántaro, una cantidad igual se derrama fuera del mismo.

Esa es la forma en que renovamos nuestras fuerzas con las de Dios. Estamos saturados del agua de nuestras propias fuerzas. A medida que empleamos tiempo en oración, Dios comienza a dejar caer las piedras de Su potencia y poder. Estas piedras de gracia, desplazan el agua de las actitudes negativas y la incredulidad; las piedras de la dependencia en Dios, desplazan las aguas estancadas de actitudes como: "puedo hacerlo sin Dios". Sus capacidades divinas saturarán nuestras vidas, y nuestra falta de poder es reemplazada por Sus fuerzas.

¿Cómo puedo hacer que la fortaleza de Dios llene mi vida? Este es un proceso compuesto: natural-sobrenatural. Si usted emplea tiempo en oración diariamente, será un proceso en continuo crecimiento. Un niño no crece ni llega a ser fuerte como un adulto por medio de pensar que lo es o tratando de esforzarse en crecer por sí mismo. Este, es un proceso natural que ocurre como resultado de una dieta y ejercicio apropiados.

De igual manera, si un líder de la Iglesia emplea tiempo leyendo la Biblia y orando diariamente, tal nutrición espiritual motivará el aumento del poder de Dios en su vida. La renovación o intercambio de sus fuerzas por las de Dios, tomará lugar gradual y consistentemente.

b. ¿Cómo Debo Conducir Mi Tiempo Devocional? El siguiente bosquejo fue adaptado de una serie de mensajes de la Revista HECHOS sobre el tema: "Renovando El Hábito Devocional". Éste ha sido de gran utilidad para mí en mis tiempos devocionales.

1) Confesar Su Pecado. Pídale al Señor que le traiga a la memoria cualquier pecado sin confesar. Reconozca o admita tales pecados ante Dios y pídale que le perdone y limpie de ellos (1 Jn 1:9,10).

2) Alabar A Dios. Luego, tome tiempo para dar gracias y alabar a Dios por lo que es y por lo que ha hecho (Sal 100).

3) Entréguese Cada Día En Manos De Dios. Dígale cuánto necesita Su dirección y control. Pídale que le dirija y obedezca cada una de las instrucciones que sienta que Él le esté dando en oración.

4) Ore Por Su Familia, Iglesia Y Creyentes. Ore por los miembros y líderes de su iglesia. Ore por los creyentes en otras partes del mundo. Ore por los huérfanos y viudas (los que no tienen familia).

5) Ore Por Los Líderes Misioneros Y La Evangelización. Ore por sus líderes espirituales. Ore por las tribus y grupos étnicos en la comunidad de su mundo quienes todavía necesitan el evangelio. Ore por los misioneros y por la evangelización de las demás naciones.

6) Ore En Otras Lenguas, deje que la unción del Espíritu Santo descienda sobre usted y ore en otras lenguas y ore por la interpretación de sus oraciones en tales lenguas (1 Co 14:13, 14).

7) Escriba Lo Que El Señor Le Dé Y Hágalo. Tome una actitud de obediencia en respuesta a cualquier cosa que Dios le otorgue en oración.

c. ¿Cómo Nos Ayudan Las Tribulaciones? Pedro nos amonestó: "… no os maravilléis cuando sois examinados por fuego, lo cual se hace para vuestra prueba, como si alguna cosa peregrina os aconteciese" (1 P 4:12).

Un ministro anciano amigo mío, me dijo hace unos años: "Hermano Ralph, cuando usted se esfuerza en seguir a Dios, el mundo se le opone. Cuando usted trata de adentrarse más en Dios, su naturaleza carnal le hará resistencia. Cuando trata de elevarse más con Dios, las potestades y poderes demoníacos que habitan en los aires le declararán la guerra".

De ninguna otra manera confrontamos más resistencia que cuando decidimos establecer un tiempo devocional diario para esperar en Dios. Cuando hace la seria decisión de buscar el rostro de Dios, tiene que estar dispuesto a afrontar oposiciones y pruebas.

Es de gran consuelo saber que a pesar de las pruebas y tribulaciones, "…todas las cosas les ayudan a bien a los que a Dios aman, a saber, a los que conforme al propósito son llamados" (Ro 8:28).

A medida que esperamos en Dios, Él enciende el fuego de las aflicciones, las pruebas y tentaciones, a fin de pasar nuestras vidas por el fuego purificador. Cuando lleguemos al "punto de ebullición", dos cosas suceden como resultado:

1) La escoria (impurezas) del pecado y del yo es purificada.

2) El poder de Dios comienza a obrar en nosotros y a través de nosotros con consecuencias emocionantes y sobrenaturales.

Cuando coloca una olla de cocina llena de agua sobre el fuego, el agua hervirá eventualmente. Usted no podrá acelerarla para que hierva, ni prevenir que hierva por medio de observar el agua, ni tampoco podrá lograrlo si la menea o la ignora. A pesar de lo que haga, el agua hervirá a su debido tiempo cuando alcance la temperatura apropiada. La ebullición o hervor, es el resultado de la aplicación del calor del agua sobre sí misma.

De la misma manera, cuando pasamos por el fuego de las aflicciones o tribulaciones, suceden cosas en nuestro interior sin ningún esfuerzo de nuestra parte. Éstas, son producto del calor de Dios cuando es aplicado al agua de la naturaleza humana. Es entonces cuando experimentamos cambios internos. Nuestros motivos son purificados. Nuestro deseo de pecar es calcinado. "… el que ha padecido en la carne, cesó de pecado" (1 P 4:1).

Sí, esto es cierto: "… pero los que esperan a Jehová [por Su tiempo ya designado en oración y ayuno], tendrán nuevas fuerzas…" (Is 40:30, 31).


fuente: el cayado del pastor


Huyamos de la codicia!!!!!!!!!!! que es idolatrìa

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Renuncie A La Codicia / Idolatría
Introducción

El dinero es la causa, más que cualquier otra cosa, de la caída del líder espiritual. El dinero es necesario para vivir. Este es de gran bendición en la obra de Dios, sin embargo, es el más responsable de los males cometidos que cualquier otra cosa. ¿Cómo puede algo ser tan bueno y a la vez tan malo?

En este capítulo, quiero compartir con usted los principios bíblicos sobre cómo manejar el dinero. Dios está interesado sobre la manera en que usted usa el dinero que Él pone en sus manos, sea mucho o poco. Hasta cierto punto, la manera en que usted administra el dinero determinará su éxito o fracaso en su posición de liderato.

A. EL DINERO Y NUESTRA RELACIÓN CON DIOS
Tenemos que aprender a ser diligentes en el uso que le damos al dinero, ya que es a través de éste, que Satanás destruye a un gran número de líderes.

El dinero tiene gran significado espiritual. Jesús enseñó muchísimo acerca del dinero y cómo afecta las relaciones de un hombre con Dios. Posiblemente el pasaje bíblico más familiar en este respecto es Mateo 6:19-24: "No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan; sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan. Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón…

Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas".

Tres cosas sobresalen cuando leemos este pasaje bíblico:

1. El Dinero O Tesoros Terrenales Son Inciertos
La inflación económica puede corroer el valor del dinero y los ladrones pueden robarlo, sea el ladrón un individuo o una agencia. La única inversión con buenos réditos garantizados para toda la eternidad es hacer tesoros en el cielo.

2. Dónde Está Nuestro Amor
La manera en que gastamos nuestro dinero demuestra dónde está nuestro amor. Si lo empleamos mayormente en nosotros mismos, entonces, nos amamos más que a nadie. Si invertimos el 10% (el diezmo) o más de nuestro dinero en la difusión del evangelio, demostraremos que amamos a Dios más que a cualquier otra cosa.

3. No Podemos Servir A Dios Y Al Dinero
No podemos servir a Dios y al dinero al mismo tiempo. "No podéis servir a Dios y a Mammón" (el dinero). (No obstante, podemos servir a Dios con Mammón).

¡O Jesús es su Señor o lo es el dinero! No puede poseer ambos al mismo tiempo. La dirección de su vida y la forma de su ministerio, serán determinados por Jesús o por su interés en el dinero, ¡o el uno o el otro!

"Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición; porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores. Más tu oh hombre de Dios, huye de estas cosas" (1 Ti 6:9-11).

B. DINERO: TRAMPA DE SATANÁS
El dinero tiene un anzuelo escondido. Si no lo maneja con cuidado, será atrapado por su amor al mismo. Satanás, quien es el príncipe de la potestad del aire, usa el dinero como una de sus trampas más efectivas.


1. Mammón: Dios Pagano
En Mateo 6:24, Jesús enseñó acerca de dos amos (señores) entre quienes deberá escoger servir: a Dios o a Mammón. Mammón era el nombre del dios pagano de la riqueza y prosperidad. Al usar el nombre como Jesús lo hizo, Él estaba señalando también que existe una potestad demoníaca que controla la mayoría de las riquezas de este mundo.

2. Algunos Venden Su Alma
Cuando estuve visitando Nicaragua en el año 1959, uno de los creyentes de la iglesia en Bluefields me relató una historia muy interesante. Dijo que un gran número de los habitantes de Nicaragua que residía a lo largo de la costa oriental "vendían sus almas al diablo".

Cuando le pregunté lo que quería decir con eso, me explicó lo siguiente: Los que querían ser ricos, oraban al diablo y le "vendían sus almas" a cambio de riquezas y prosperidad. La manera en que el hermano lo expuso, era que un espíritu demoníaco se les aparecía a ellos a medida que oraban al diablo.

Esto traería como resultado las riquezas que pedían; no obstante, cuando cumplían una edad media, alrededor de 45 años de edad, el diablo venía a reclamarles lo que le habían vendido: sus almas.

Aquellos que presenciaban la muerte de tales personas, decían que daban gritos solicitando más años, suplicando para que fueran librados de las llamas del infierno. Los tales, se hinchaban y morían horribles muertes comidos por gusanos (larvas) como Herodes. Hechos 12:23 dice de Herodes: "...y expiró comido de gusanos".

Tal es la recompensa de los que sirven al dios Mammón.

C. CUIDADO CON EL AMOR AL DINERO
El dinero es muy necesario; es el medio por el cual compramos las cosas que necesitamos para vivir. Muchas personas padecen hambre, enfermedades y frío porque no tienen suficiente dinero. De esa manera, la pobreza viene a ser una maldición, no una bendición. No obstante, otros quienes tienen más dinero del que realmente necesitan, son a menudo avaros, haciendo que los pobres sufran mucho más.

Sin embargo, el dinero de por sí no germina el mal que a menudo resulta de su uso. Es el amor al dinero lo que es la raíz de toda clase de males. El peligro no está en poseer dinero, sino en amarlo.

1. Lo Que Amamos, Obedecemos
Jesús dijo que el hombre obedecerá lo que ama (Jn 14:15). Si le amamos a Él, guardaremos Sus mandamientos. Si nos amamos a nosotros mismos, obedeceremos y usaremos el dinero para la satisfacción de nuestras concupiscencias carnales. Lo que determina nuestras decisiones es el bienestar y bien de aquello a lo que amemos.

Romanos 6:16 dice: "Sois esclavos de aquel a quien obedecéis, sea del pecado para muerte, o sea de la obediencia para justicia". No sólo obedecemos a quien amamos, sino que somos esclavos de aquel a quien obedezcamos consistentemente.

2. Dinero Controlado Por Mammón
Demos una mirada a todo lo que esto significa. El dinero, en la esfera de esta presente Era diabólica, está bajo el control de una potestad perversa a quien Jesús llamó Mammón. Si amamos el dinero, obedeceremos consistentemente a lo que dicte nuestro amor por él. Si obedecemos continuamente lo que nuestro amor hacia el dinero dice, vendremos a ser esclavos del mismo y, como resultado, seremos controlados por la maldad espiritual.

No es una coincidencia que las personas amantes del dinero caigan en toda suerte de maldad. Cuando uno ama el dinero, comienza a obedecer los dictados de la maldad espiritual de su carne. Esa es la razón por la cual el amor al dinero es la raíz de todos los males.

Unos años atrás un pastor en América del Norte dejó a su esposa por otra que estaba casada con uno de los feligreses de su iglesia. Un amigo mío, quien tiene un poderoso don de profecía en su ministerio, comenzó a llorar por este pastor caído. Él oró: "Señor, ¿por qué Andrés (no es su nombre real) cayó en tal adulterio?".
El Señor le contestó: "Andrés amaba al dinero demasiado. El amor al dinero es como una raíz profunda que penetra por la tubería del alcantarillado del pecado, atrayendo hacia su vida toda suerte de suciedades. Esto es lo que le sucedió a Andrés".

El Apóstol Pablo amonestó: "Porque los que quieren enriquecerse, caen en tentación y lazo, y en muchas codicias locas y dañosas, que hunden a los hombres en perdición y muerte.

Porque el amor del dinero es la raíz de todos los males: el cual codiciando algunos, se descaminaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores" (1 Ti 6:9, 10).

3. No Podemos Amar A Dios Y Al Dinero
No es de sorprenderse que el verdadero poder espiritual y las riquezas son casi siempre incompatibles. Jesús dijo: "¡Cuán difícilmente entrarán en el reino de Dios los que tienen riquezas!" (Mr 10:23).

"Y preguntóle un príncipe, diciendo: Maestro bueno, ¿qué haré para poseer la vida eterna! Y Jesús le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno sino sólo Dios.

Los mandamientos sabes: No matarás; No adulterarás; No hurtarás; No dirás falso testimonio; Honra a tu padre y a tu madre. Y él dijo: Todas estas cosas he guardado desde mi juventud. Y Jesús, oído esto, le dijo: Aun te falta una cosa: Vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme" (Lc 18:18-22).

Cuando el joven escuchó aquello, se puso muy triste, pues era rico. Es posible que él luchara mucho en la vida para hacerse rico. Llegar a ser rico había sido la obsesión de su vida.

Y ahora Jesús le pedía que a fin de entrar al reino de los cielos y poder heredar la vida eterna, tenía que deshacerse de todas sus posesiones. "Tienes que vender todas tus posesiones, darlas a los pobres y permitir que yo controle tu vida." El joven rico se entristeció mucho porque amaba su dinero más que a Jesús. Él pretendió que podía amar a Jesús y a su dinero. Descubrió que no podía amar a ambos a la misma vez.

4. La Codicia Es Idolatría
" Amortiguad, pues, vuestros miembros que están sobre la tierra: fornicación, inmundicia, malicia, mala concupiscencia, y avaricia, que es idolatría" (Col 3:5).

Usualmente pensamos que idolatría es arrodillarse ante los ídolos e imágenes. Pero es mucho más que eso. Moisés dijo de los israelitas idólatras: "Sacrificaron a los demonios, y no a Dios; a dioses que no habían conocido, a nuevos dioses venidos de cerca" (Dt 32:17).

Cuando una persona se arrodilla frente a una estatua o ídolo y lo adora, es como adorar al demonio que mora detrás de la imagen. Esa es la razón por la cual la idolatría es un pecado tan serio, el cual, Dios castiga tan severamente.

Cuando Pablo dice que la codicia es idolatría, está diciendo la misma cosa. La codicia o avaricia es lo mismo que amor hacia el dinero. Cuando amamos el dinero, estamos adorando al demonio que está detrás de él.

El nombre Mammón, es a menudo usado como sinónimo de dinero o riquezas. El amor consistente por el dinero lleva a una persona directamente a la obediencia de los dictados de esa autoridad poderosa, demoníaca y espiritual.

El líder cristiano que se deja dominar por el amor hacia el dinero, está en gran peligro espiritual. El tener dinero no es un pecado, sino más bien la manera en que lo usamos y la importancia que le damos en nuestra relación con Dios.

5. El Dinero Puede Ser Una Bendición
Dios bendice a Su pueblo con dinero, y a veces le suple de abundantes riquezas para que cumplan con Su propósito en este mundo.

Cuando los hijos de Israel salieron de Egipto, ellos cargaron con la mayoría de la plata y el oro de la nación como regalos de parte de los egipcios. Después de diez plagas, los egipcios estaban tan ansiosos de verlos marcharse que les regalaron "vasos de plata, y vasos de oro, y vestidos" (Ex 12:35). "Y sacólos con plata y oro…" (Sal 105:37).

a. Moisés. Cuando Moisés edificó el Tabernáculo en el desierto, tenía un valor de millones de dólares. Fue edificado con las ofrendas voluntarias de los hombres y mujeres de Israel, quienes donaron parte de sus riquezas con tal propósito.

Este es un ejemplo perfecto de como Dios desea financiar Sus proyectos. Él bendice a Su pueblo con dinero para que ellos lo utilicen en propósitos divinos.

Dios ha levantado a menudo hombres muy ricos con un fin. Job era muy rico era dueño de "siete mil ovejas, y tres mil camellos, y quinientas asnas, y muchísimos criados: y era aquel varón más grande que todos los orientales" (Job 1:3).

b. Abraham fue conocido en todo el mundo antiguo por sus riquezas. Tenía aún su ejército privado.

c. David Y Salomón. Nadie antes de David y su hijo Salomón tuvo tantas riquezas como ellos. Las riquezas personales de Salomón llegaban a millones de dólares. Dios les dio grandes opulencias porque ellos las utilizaban para el reino. Sus riquezas les servían, y no ellos a las riquezas. Las usaban para los propósitos de Dios, y no meramente para satisfacer sus fines egoístas. No obstante, el corazón de Salomón se descarrió más tarde en su vida debido a sus muchas esposas.

6. Preguntas Importantes
¿Cuál es su relación con el dinero? ¿Acaso le posee su dinero a usted, o usted a su dinero? ¿Determina usted o el Señor cómo utilizará el dinero? ¿Acaso la suma de dinero que tiene, determina su felicidad, su estilo de vida? ¿Cómo usa su dinero?

¿Es usted una persona generosa para con Dios únicamente cuando tiene un sobrante? Si usted no tiene mucho dinero, ¿piensa siempre en él y sueña con tener más? ¿Acaso su deseo por el dinero le controla? Aunque estas preguntas nos ponen incómodos, también crean conciencia respecto a cómo nos relacionamos con nuestro dinero.

Esto es especialmente cierto en aquellos que dirigen el rebaño de Dios. ¿Sabía usted que la avaricia o el amor por el dinero causa la caída de muchos ministros en el evangelio? El amor al dinero es uno de los tres pecados que muchas veces ocasiona la caída de un ministro, (siendo los otros dos las mujeres y la fama o prestigio).

7. Posesión. Puede Ser Peligroso
El poseer dinero puede despertar áreas de pecado y debilidades, las cuales, no hemos controlado en nuestras vidas.

a. Despertad De Pecado Y Debilidad. Pablo dice de la perfecta Ley de Dios: "…Pero yo no conocí el pecado sino por la ley; porque tampoco conociera la codicia, si la ley no dijera: No codiciarás. Mas el pecado, tomando ocasión por el mandamiento, produjo en mí toda codicia…" (Ro 7:7-8).

"Mas el pecado, tomando ocasión, obró en mí por el mandamiento toda concupiscencia: porque sin la ley el pecado está muerto" (Ro 7:8).

El principio es exactamente el mismo entre el dinero y la ley. Pablo descubrió que el justo y buen mandamiento del Señor, creó conciencia en él del pecado que residía en su persona. El dinero no es malo de por sí. Pero cuando tenemos dinero, el potencial de que éste despierte la avaricia, egoísmo y codicia es muy fuerte.

A medida que Dios empieza a bendecir a un pastor, él ministrará en el poder y gracia de Dios. Esta bendición usualmente resulta en un aumento creciente de finanzas en la iglesia.



A medida que continúa recibiendo bendiciones del Señor, su naturaleza pecaminosa comienza a despertar y es tentado a hacer mal uso del dinero de Dios. El dinero que le fue dado para bien, se convierte en una tentación para mal, corrompiendo de esa manera su ministerio.
b. Egoísmo Revelado. Usted se preguntará: "¿Cómo puede saber respecto a si tendrá un problema con el poseer mucho dinero, sino hasta que lo tenga? Puedo decir lo que una persona hará con mil dólares por lo que hace con un sólo dólar.

"El que es fiel en lo muy poco, también en lo más es fiel; y el que en lo muy poco es injusto, también en lo más es injusto" (Lc 16:10). El cómo usted emplea el poco dinero que posee; es un cuadro del cómo empleará grandes sumas de dinero.

En 1950, cuando me estaba preparando para ser un misionero, me mudé a un dormitorio comunal en el "campamento de preparación de misioneros". (Así le llamaban al lugar). Estábamos diecisiete en ese dormitorio.

El estudiante bajo entrenamiento que servía como cocinero esa semana, tenía que comprar los alimentos o víveres. Cada persona estaba supuesta a contribuir tres dólares semanales al "fondo de alimentos". Esta contribución proveería cincuenta dólares a la semana para comprar víveres que alimentarían a diecisiete estudiantes.

Después de las primeras tres semanas, solamente tres de nosotros de los diecisiete, continuamos contribuyendo fielmente para el fondo de víveres. Todos los demás se inventaron excusas para no dar lo que se debería compartir. Esta fue una dura prueba para mí cuando llegó mi semana de alimentar a los diecisiete con nueve dólares que tenía.

Durante ese año, se desató un incendio muy serio en el bosque cerca del lugar donde estaba ubicada la escuela bíblica misionera y se les pidió a los estudiantes que ayudaran a apagar el fuego. Fue un trabajo arduo y agotador, pero la paga fue buena. Los que participaron en tal tarea recibieron un salario de cuarenta dólares por día.

Cuando el fuego fue extinguido, algunos de los alumnos en mi dormitorio, regresaron de un viaje de compras al pueblo con cámaras nuevas, armas y equipos de pesca nuevos. "Como misioneros, tenemos que tomar buenas fotografías, cazar y pescar para alimentarnos", razonaron ellos.

No obstante, ¿sabe una cosa? Cuando regresamos al dormitorio y a la rutina de nuestros estudios, nadie más pagó su cuota para el "fondo de víveres" que los que solían hacerlo antes.

Solamente tres, de los diecisiete, perseveramos en nuestra determinación de ser misioneros. Apuesto que usted sabe cuáles fueron esos tres. Aunque los demás estaban convencidos de que las razones por las cuales habían comprado sus cámaras, armas y equipos de pesca eran buenas, habían demostrado a todos que eran básicamente egoístas de corazón, y una persona egoísta jamás podrá ser un buen predicador.

8. Tres Debilidades Que Vigilar
Tres debilidades usualmente nos dejan saber si tenemos un problema con el amor al dinero:

• egoísmo,
• mala administración, y
• falta de diligencia en el ofrendar.

a. El Egoísmo. Hay muchos ministros en América que utilizan el dinero del Señor para comprar automóviles y casas lujosas, o para edificar catedrales religiosas muy costosas. Ellos dicen: "Lo usaremos para Su servicio".

Hacen exactamente lo que hicieron los estudiantes del dormitorio de la escuela donde se preparaban los misioneros. El hecho de comprar una cámara nueva de cien dólares, o un santuario de millones de dólares, puede ser lo mismo, siendo la única diferencia la suma de dinero que se emplea en el artículo.
El ministro que dice: "No existe nada demasiado bueno para el hombre de Dios", a medida que gasta el dinero de Dios en cosas innecesarias en su persona, lo que hace es justificar su egoísmo. Los misioneros en la escuela de entrenamiento prefirieron comprar cámaras más bien que donar dinero para el "fondo de alimentos".

El que es fiel en lo poco, también lo será en lo mucho, y el que es infiel en lo poco también será infiel en lo mucho.

¿Quiere usted ver cómo manejará una suma grande de dinero si el Señor le permitiera recibirlo? Todo lo que tiene que hacer es observar cómo gasta lo que actualmente posee. Si es egoísta con eso, lo será también con un millón de dólares. A menos que se arrepienta, el dinero siempre será un problema para usted, a pesar de si la cantidad es mucha o poca.

b. Mala Administración. Una segunda razón por la cual el amor al dinero hace caer a los ministros, es la negligencia en comprender que lo que poseen no es de ellos. Una característica de la Iglesia primitiva fue: "…ninguno decía ser suyo propio nada de lo que poseía…" (Hch 4:32).

Lo que poseemos pertenece a Dios y nosotros sólo somos administradores de Sus bienes. "Ahora bien, se requiere de los administradores, que cada uno sea hallado fiel" (1 Co 4:2). Un día tendremos que dar cuentas a Dios por la manera en la cual hemos usado todo lo que Él nos ha entregado; no solamente el dinero, más también nuestros talentos, tiempo y relaciones con los demás. Todo estará bajo el escrutinio de Su Palabra.

Cuando esto se apodere de nosotros como debiera, nuestras racionalizaciones y justificaciones sonarán tan insustanciales para nosotros como sonarían para el Señor. No requiere mucho esfuerzo de nuestra parte convencernos de que Dios no quiere que empleemos el dinero de la manera en que nuestra naturaleza carnal y egoísta desea utilizarlo.

Cuando entendemos que algún día vamos a tener que mirarle directo a Sus ojos que nos traspasarán con su omnisciencia a fin que le demos cuenta, nuestras excusas comenzarán a ser un poco flojas. Es muy fácil para nosotros pensar en las cosas que queremos como las que necesitamos, hasta el punto de perder la habilidad de ver la diferencia. Oremos para que el Señor nos ayude a mantener la perspectiva apropiada en este respecto.

c. Cuando No Ofrendamos A Dios. Finalmente, es evidente que amamos al dinero si fracasamos en aprender diligencia y disciplina en el asunto del ofrendar. Hay que comenzar a aprender la manera de ser caritativos desde muy temprano.

La fidelidad en el diezmar y ofrendar no es una opción en el reino de Dios. Si no está diezmando, comience a hacerlo inmediatamente. El diez por ciento de todos sus ingresos netos pertenece a Dios. Sea diligente en esto, ya que el no hacerlo, es como robarle a Dios (Mal 3:8-10). Él no bendice a los "ladrones" en el ministerio.

A menudo pensamos: "Pero es que tengo tan poco dinero y tantas necesidades que no puedo diezmar". La verdad es que no podemos darnos el lujo de dejar de diezmar. La verdadera pregunta según Malaquías 3:9 es: ¿Acaso deseo el 100% de mis ingresos con maldición, o el 90% con bendición?".

Una vez que hayamos comenzado a diezmar, necesitamos comenzar a dar ofrendas adicionales. Jesús dijo: "Dad y se os dará; medida buena, apretada, remecida y rebosando darán en vuestro regazo; porque con la misma medida con que medís, os volverán a medir" (Lc 6:38).

Jesús estaba tratando con un principio muy importante en esta declaración acerca del ofrendar.

Si usted ofrenda para la obra del Señor por cucharaditas, Dios le bendecirá usando esa misma medida. Si ofrenda para la obra de Dios usando copas llenas, Él le bendecirá de la misma manera. "Porque con la misma medida con que medís, grande o pequeña, os volverán a medir".

Cuando visité Papua, Nueva Guinea hace unos años atrás, estaba retando a los misioneros y pastores nacionales para que enseñaran a su pueblo a ofrendar y a pagar sus diezmos. - "¡Oh!" - dijeron - "Las personas son muy pobres para ofrendar".

Aunque Papua, Nueva Guinea no es uno de los países más ricos en el mundo, está en mejores condiciones que la mayoría. No observé a nadie muriéndose de hambre allá como he visto en muchos otros países. La gente estaba muy bien vestida, y se veían saludables.

Les dije a los líderes: "El problema no es la pobreza financiera, sino más bien la espiritual. Ellos son exactamente como ustedes; si ustedes como líderes no tienen fe para dar, lo mismo sucede con la gente".

D. OFRENDAR: FUENTE DE LAS BENDICIONES DE DIOS
El ofrendar es cuestión de fe, no de lo que tenemos. Como ejemplo, el siguiente es un principio espiritual con el cual no estará de acuerdo a menos que tenga fe:

Después de que haya donado un dólar en diezmo de sus diez dólares que tuvo de ingreso, los nueve dólares sobrantes con la bendición de Dios sobre ellos, satisfarán mejor sus necesidades que los diez dólares sin la bendición de Dios. (Regrese y vuelva a leerlo otra vez).

Ningún maestro de matemáticas en el mundo (a menos que sea un diezmador), estaría de acuerdo con este principio. El entendimiento natural del hombre dice: "Diez dólares rendirán más que nueve dólares". Esto es cierto, a menos que el milagro de multiplicación de Dios descienda sobre los nueve dólares sobrantes. (Eso mismo sucederá si diezma regularmente).

Cuando el niño, en la Biblia, le dio a Jesús una ofrenda de fe en sus cinco panes y dos peces, era todo lo que tenía (Jn 6:9). ¿Qué le pasó al niño? ¿Acaso se quedó con hambre? ¡No!

Cuando Jesús concluyó de bendecir su ofrenda, pudo alimentar una multitud de cinco mil hombres, además del niño. Luego, Jesús tomó otra ofrenda de los peces y el pan sobrante, y llenó doce cestas.

El niño dio apenas cinco panes y dos peces, y recibió de vuelta doce cestas llenas de pan y pescado. Así es como Dios multiplica en bendiciones y riquezas a los que ofrendan voluntariamente.

Les expliqué estos principios a los líderes de la Iglesia en Nueva Guinea. Les pedí que si podía predicar sobre el tema del ofrendar en el servicio del domingo por la mañana después de que la ofrenda fuera recogida. Ellos estuvieron de acuerdo. Tomaron la ofrenda el domingo por la mañana y se levantaron como doscientos dólares por las doscientas personas que asistieron.

1. La Fe Y El Ofrendar
Me levanté y les expliqué a las personas que Dios nos pide que demos porque Él quiere bendecirnos. Él no es pobre; tampoco necesita nuestro dinero, no obstante, necesitamos Sus bendiciones. "Empero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es menester que el que a Dios se allega, crea que le hay…" (He 11:6).

Nunca tendremos sus bendiciones sin fe. Dios nos pide que ofrendemos para enseñarnos sobre la fe. Se necesita fe para ofrendar. Así que cuando ofrendamos, estamos ejerciendo la fe. Esto agrada a Dios y por eso nos bendice.

Si usted no necesita las bendiciones de Dios o si no las quiere, entonces, no ofrende. Guarde su dinero para usted, y la maldición que acompaña el no tener fe, será suya.

No obstante, usted puede dar de su dinero para la obra de Dios y ver cómo "…el abre las ventanas de los cielos y vaciará sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde" (Mal 3:10).

a. Poniéndola En Práctica. Después del mensaje, les pregunté a las personas: "Si hubiera predicado sobre salvación esta mañana, ¿qué esperarían que hiciera después? Ellas respondieron: "Les habría dado la oportunidad a los pecadores para que se salvaran".

Les volví a preguntar: ¿Si hubiera predicado sobre sanidad divina, ¿qué esperarían que hiciera después?

Respondieron: "Oraría por los enfermos y les daría la oportunidad de ser sanos".

Continué: "Esta mañana prediqué sobre el ofrendar, ¿qué debo hacer?" Todos dijeron gritando: "¡Recoger una ofrenda!" Y eso fue lo que hice.

Cuando terminamos de hacerlo y la contamos, el total ascendió a Mil doscientos dólares. Eso fue como seis veces más que la primera ofrenda que se levantó, y fue donada por "aquellos pobres ciudadanos de Nueva Guinea".

Les dije a los líderes: "¿Ven ustedes? La razón por la cual no ofrendan es porque están esperando que ustedes les enseñen la Palabra de Dios. ‘La fe viene por el oír... la palabra de Dios' (Ro 10:17). Cuando su fe es exonerada, ellos ofrendarán".

Repetí esa demostración en una segunda iglesia en un área rural con los mismos resultados. Los misioneros y los líderes nacionales, se asombraron de cuán grandes eran las ofrendas cuando las personas ofrendaban con fe.

b. Doble Diezmo. Dios me retó a diezmar el veinte por ciento en lugar del diez por ciento de mi ingreso personal cuando estaba recibiendo un salario de diez dólares semanales (en la primera iglesia que fui pastor).

A través de esa experiencia, aprendí los principios que compartí con usted. Dios cumplió Su Palabra en mi vida. Me bendijo, bendijo a mi familia y mi ministerio con tantos milagros de provisión divina, que no podía contarlos todos.

2. La Medida De Nuestro Ofrendar
La más grande de todas las donantes en la Biblia, fue una viuda que echó las únicas dos blancas que tenía (cerca de dos centavos). Jesús la vio y dijo: "…esta pobre viuda echó más que todos" (Lc 21:3). Dios mide nuestro ofrendar por lo que nos queda en el bolsillo, y no por lo que hemos echado en el plato de la ofrenda.

He visto muchos líderes de iglesias alrededor del mundo que desean que sus miembros ofrenden para sostenerlos a ellos y a sus iglesias. Pero ellos mismos no diezman ni ofrendan.

Se quejan acerca del poco dinero que tienen todo el tiempo. ¡No es de sorprenderse del porqué? Nunca tendrán las bendiciones prometidas a los dadores, hasta que practiquen lo que predican.

La codicia puede dominarnos fácilmente si no aprendemos este importante principio en la economía del reino: "¡Dad y os será dado!"

Si retenemos nuestras vidas para nosotros mismos, de seguro que las perderemos (Lc 17:33). Si somos tacaños con nuestro dinero, también terminaremos perdiéndolo todo. Si damos lo que tenemos, experimentaremos el aumento de Dios como nunca antes.

Muchos de nosotros tenemos muy poco porque no somos generosos con nuestros recursos. Jesús dice: "Dad y os será dado". No hay otra mejor manera de superar la avaricia o la codicia que por medio de aprender a ser generosos con lo que tenemos.

3. Principios Del Reino
Nuestra actitud hacia el dinero es de suma importancia. Si somos fieles en aprender y observar algunos principios básicos de la economía del reino, comenzaremos a ver desaparecer nuestros problemas monetarios.

a. Todo Dinero Es De Dios. "De Jehová es la tierra y su plenitud; el mundo y los que en él habitan" (Sal 24:1; 50:12).

"Mía es la plata, y mío el oro, dice Jehová de los ejércitos" (Hag 2:8).
Aun el dinero que los pecadores poseen pertenece a Dios, y un día tendrán que entregarlo al pueblo de Éste (Hag 2:8; Pr 13:22; 28:8). Dios hizo todas las cosas de valor y nunca ha renunciado a su posesión.

En este mundo caído y dominado por el pecado, la mayoría de las riquezas son controladas por los pecadores. Esto es así porque los sistemas del mundo están bajo el control de autoridades espirituales perversas. No obstante, un día Dios hablará una palabra y todas las riquezas del mundo serán derramadas en el cofre del reino de Dios.

b. Dios Es Quien Nos Da El Dinero. El Señor ha prometido cuidar de Sus hijos y suplir sus alimentos, ropas, hogares y las demás necesidades de la vida que necesiten. Trabajamos en nuestros trabajos para el servicio del Señor. Dios provee nuestro ingreso al darnos nuestro trabajo.

Dios nos da dinero a fin de que tengamos suficiente para donar para Su causa y propósitos sobre la tierra. Debemos usar el dinero que Él nos da con la sabiduría de mayordomos prudentes. Sin embargo, a veces hacemos todo lo contrario. Él quiere que usemos el dinero y amemos las personas, pero lo que hacemos es amar el dinero y usar a las personas.

¿Puede usted imaginar lo que sucedería si todos comenzamos a someternos a la dirección del Señor con relación a la manera en que usamos el dinero que Él pone en nuestras manos?

Si todos nosotros los cristianos trabajamos fuerte y ganamos dinero a fin de practicar la generosidad entre unos y otros, de cierto que no habría escasez entre el pueblo de Dios en cualquier parte del mundo.

c. Ya Sea Dios O Nuestro Dinero, Determinarán El Cómo Vivamos Y Ministremos. Hay muchos grandes líderes en la Iglesia, quienes deciden dónde enseñarán y a quiénes predicarán, si la cantidad de dinero por sus servicios es apropiada.

A eso es lo que Jesús llamó "asalariado" en el capítulo 10 de Juan. Un "asalariado" hace su trabajo por paga o salario. No tiene interés ni amor por el bienestar de las ovejas que cuida. Solamente se interesa en recibir su paga.

No hay nada tan falto de ética. Nada es más corrupto que tales tácticas, y están propagadas por todas partes.

Tales prácticas, identifican rápidamente a los "asalariados" y a los "arrendadores", y ambos tomarán la marca de la bestia. "…ninguno que pudiese comprar [emplear] o vender [asalariado], sino el que tuviera la señal… de la bestia" (Ap 13:17).

"Y vi tronos, y se sentaron sobre ellos, y les fue dado juicio… y que no habían adorado la bestia… y que no recibieron la señal… y vivieron y reinaron con Cristo mil años" (Ap 20:4).

1) No Asalariados. No habrá amos o arrendadores, ni jornaleros o asalariados en esa compañía de gobernadores santos. Esos "mercaderes" religiosos, serán parte de los muertos que resucitarán cuando los santos hayan concluido los mil años de reinado con Cristo en la tierra. Resucitarán para ese tiempo, para rendir cuentas ante el Rey de reyes: "quien juzgará a vivos y a muertos".

Pablo preguntó: "¿Quién está calificado para predicar el evangelio?" Él contestó su pregunta con las siguientes palabras:

"Solamente aquellos quienes, como nosotros mismos, son hombres de integridad enviados por Dios, hablando con el poder de Cristo.

"Nosotros no somos como aquellos vagabundos, y hay muchos de ellos, cuya idea de esparcir el evangelio es obtener buenas ganancias del mismo".

Son muchos los que desean hacer de la Palabra de Dios un "negocio".

Zacarías profetizó acerca de un día glorioso en el cual "... toda olla en Jerusalén y en Judá santidad a Jehová de los Ejércitos: y todos los que sacrificaren [vinieren a adorar], vendrán y tomarán de ellas gratuitamente, y cocerán en ellas: y no habrá más traficantes de avaros [cananeos] en la casa de Jehová de los ejércitos en aquel tiempo" (Zac 14:21).

Los sacerdotes corruptos en el tiempo de Zacarías, hacían "tratos" con los negociantes locales para vender animales "oficialmente santificados" y ollas de hervir en las cuales preparar los sacrificios que serían ofrecidos en el Templo. Los sacerdotes corruptos recibían un "porcentaje" de cada venta.

Fue contra aquellos negociantes corruptos que Zacarías (y cinco siglos más tarde, Jesús) empleó un lenguaje censurador.

En ningún otro tiempo Jesús mostró tanta ira como lo hizo contra aquellos que "compraban y vendían en el Templo". Tomó un látigo y los echó a todos fuera. Luego declaró: "… mi casa, casa de oración será llamada… mas vosotros la habéis hecho cueva de ladrones" (Mr 11:17).

Al comienzo y al final de Su ministerio, Jesús limpió el Templo por medio de echar fuera a los "mercaderes". Creo que eso es profético de la era de la Iglesia, el Señor trató muy ásperamente con este tipo de personas (Ananías y Safira, Hechos 5). Espero ver Sus juicios caer sobre los "mercaderes" en estos últimos días de la conclusión de la era de la Iglesia.

Así que, líderes, ¡ESTAD ALERTAS! "¡Empero Dios, disimulando los tiempos de esta ignorancia, ahora denuncia a todos los hombres en todos los lugares que se arrepientan!" (Hch 17:30).

Pastores y evangelistas nacionales, no vendan sus dones a nadie, sin importar el dinero que les ofrezcan. Un hombre genuino de Dios le dirá a los "arrendadores": "Tu dinero perezca contigo, que piensas que el don de Dios se gane por dinero" (Hch 8:20).

2) Buscad Primeramente El Reino. Por supuesto que Dios cuidará de los Suyos. Si usted "busca primeramente el reino de Dios y su justicia, todas las demás cosas [que usted necesita], le serán añadidas" (Mt 6:33).

El jornalero es digno de su salario (paga), pero nunca deberá ser un "asalariado". Un verdadero pastor, da su vida por las ovejas. Un asalariado ve el lobo (al que le empleó) que viene, y se olvida de las ovejas (lea Juan 10:12,13).

Esto no está limitado a los líderes de las iglesias. Muchos cristianos que no son líderes, escogen donde vivir y qué hacer con sus vidas según la cantidad de dinero que les ofrecen. Ellos no "buscan primeramente el reino de Dios y su justicia", ni la voluntad de Dios en tales asuntos.

Según Jesús, esa es la manera en que los incrédulos viven. Tal cosa es un pecado. Si usted está viviendo de esa manera, de seguro que estará errando la voluntad de Dios.

4. Dios Se Complace En Prosperar
Jesús dijo que si buscamos el reino de Dios primero, Él agregará todas las demás cosas. Puede que Él nos pruebe por un tiempo, pero de seguro que bendecirá a los que pongan Su reino y Su justicia en primer lugar en sus vidas.

La voluntad de Dios es que prosperemos en todas las dimensiones de nuestras vidas (3 Jn 2). No obstante, a menudo evitamos que tal prosperidad tome lugar en nuestras finanzas, debido a que violamos los principios básicos requeridos en la administración de nuestro dinero.

Una de las razones por las que algunos son pobres y están necesitados se debe a su negligencia de no ofrendar para la obra de Dios. Temen que si hacen donaciones para la difusión del evangelio, les irá peor. La verdadera liberación financiera viene únicamente cuando administramos el dinero de la manera que agrada a Dios.

a. Principios Financieros Del Reino. Por otro lado, los pastores en algunos de los países más pobres del mundo, están experimentando las bendiciones de Dios sobre sus habitantes con dinero. ¿Por qué? Porque ellos practican los principios de las finanzas del reino como aparecen bosquejados anteriormente: por medio de ofrendar sacrificada y alegremente.
La manera de hacer que esto suceda, es comenzando a diezmar primero que nada a la tesorería de la iglesia local, ofrendando para los fondos misioneros y para otras organizaciones y obras en otros países. Cambie sus oraciones de unas egoístas y dirigidas a sí mismo, por oraciones en beneficio de otras personas. ¿Acaso no es a esto a lo que Santiago se refiere cuando dice: "Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites" (Stg 4:3)?

Dios no contestará nuestras oraciones, por más dinero, si es para emplearlo en nuestras propias personas. Él sólo exonerará mayores recursos sobre nosotros, cuando conoce que nos hemos arrepentido de nuestro egoísmo y hemos comenzado a ser dadores alegres.

E. CONCLUSIÓN
La codicia es idolatría cuando somos impulsados por la avaricia y, de esa manera, comenzamos a servir a nuestros intereses personales primero. Al hacerlo, estaremos obedeciendo los dictados de nuestro egoísmo carnal, más bien que los impulsos del Espíritu de Dios.

La codicia, es una manera sutil de poner algo en nuestras vidas que toma el lugar de Dios. Colocamos nuestros propios intereses en primer lugar y los de Dios en segundo lugar. De esa manera, nos convertimos en siervos de Mammón. Tenemos que afrontar esta realidad francamente: Somos avaros hasta el grado de permitir que el amor al dinero nos controle.

El amor al dinero es la raíz de todos los males. Si permitimos que nuestro dinero nos diga lo que tenemos que hacer, rehusaremos escuchar y dar la primacía a Dios en nuestras vidas. Si Dios no es quien debe enseñarnos cómo manejar el dinero, entonces Satanás lo hará.

La economía de este mundo está basada sobre la codicia. La mayoría de las guerras, si no todas, han sido peleadas por la avaricia de las naciones. La mayoría de los crímenes son el resultado de un hombre que satisface su codicia a expensas de otro.

La mayoría de los grupos de la población de este mundo, están divididos conforme su enfoque a la economía. Pero los cristianos pueden ser libres del control que pueda tener el mundo sobre sus finanzas a medida que son fieles en su caminar según los principios financieros de Dios. Repasémoslos brevemente:

1. ¡Decida Servir A Dios Y No A Mammón!
Jesús lo hizo bien claro cuando dijo: "No podéis servir a Dios y a Mammón [las riquezas]". Tiene que escoger el uno o el otro. Tiene que decidir de una vez por todas que no le va a permitir a las finanzas que controlen cualquier decisión que usted haga. Haga de sus finanzas una cuestión de oración, tanto como lo haga con cualquier otra parte de su vida y ministerio.

2. ¡Trate Rudamente Con Cualquier Sentimiento De Amor Que Pueda Sentir Hacia El Dinero En Su Vida!
"Porque el amor al dinero es la raíz de todos los males" (1 Ti 6:10). El mal estará presente en su vida, dependiendo del grado del amor que tenga hacia el dinero. Cuando ama al dinero, estará abriendo la puerta de su personalidad hacia la actividad del poder demoníaco que yace detrás de la misma. Pablo amonesta al joven Timoteo a "huir de estas cosas, Oh hombre de Dios" (1 Ti 6:11).

3. ¡Determínese A Vivir Según Los Principios De Las Finanzas De Dios!
La liberación financiera sólo puede ser experimentada por los que obedecen al Hijo, ¡quien nos hace verdaderamente libres! Comience a andar en el poder del reino por medio de seguir los principios de Dios firmemente:

¡Ofrende! "Dad, y se os dará". Haga la decisión firme de romper la maldición de la pobreza por medio de pagar sus diezmos, a pesar de si cree que puede o no puede.

El diez por ciento de sus ingresos pertenecen a Dios, y si es negligente en pagarlos, el "devorador" vendrá y se los arrebatará con intereses sobre la cantidad robada.

Las ofrendas voluntarias son otra parte importante del dar que Dios quiere que usted practique. Sea generoso con otros y Dios lo será con usted.

4. ¡No Sea Un Asalariado!
Obedezca al Señor, tome las órdenes de Él y no las de los "arrendadores" que le corromperán junto con su ministerio. No fracase en su fe. Él es fiel. Él suplirá todas sus necesidades.

De ninguna manera permita que ofertas de dinero determinen el cómo vivirá o ministrará. ¡No sea un asalariado! Sea un sirviente de Dios, no un sirviente del dinero. ¡Solamente podemos estar al servicio de Dios, no del dinero! No podemos servir a Dios y a Mammón. ¿A quién servirá, a Jesús o a Mammón? Deberá hacer su selección, pues no podrá servir a ambos.

Ore esta oración
Señor Jesús, te doy gracias porque Tú eres fiel y has prometido darme todas las cosas que necesito en la vida y para vivir en santidad. Muchas gracias por mostrarme que al servir al dinero, es como si le estuviera sirviendo a Satanás.

Afirmo ahora mismo que solamente Tú eres mi Dios. Escojo confiar en ti para todas mis necesidades. Yo sé que Tú proveerás todas ellas si Te sirvo con mi dinero.

Señor, confío en Ti para la fortaleza y gracia que voy a necesitar para cumplir este compromiso de hacer la voluntad de Dios. Muchas gracias por estos pasos hacia la liberación financiera genuina. En el nombre de Jesús. ¡Amén!


fuente: El Cayado del Pastor